REFLEXIÓN  

es ANTAKARANA

 

Los centros energéticos (chakras) de la Argentina

Un Aspecto de la Globalización.
El movimiento de los ciudadanos del mundo

Extractos de una conferencia en Sitges
por Susan George

¿Es posible otro mundo?... Mi argumento es que la creación de "otro mundo" depende en gran medida de un movimiento que recibe muchos nombres distintos: algunos lo llaman el movimiento antiglobalización y otros el movimiento de los ciudadanos o el movimiento por la justicia global. Por mi parte, prefiero el término "álter globalización". El prefijo "anti" es inexacto, porque la gente de este movimiento reconoce que la globalización es un hecho; se trata de internacionalistas muy preocupados por lo que está sucediendo con las personas en todo el mundo. No son nacionalistas, ni aislacionistas, ni tampoco recomiendan retraerse y limitarse al ámbito puramente local, aunque sí creen que casi todas las necesidades humanas podrían y deberían satisfacerse en el ámbito local. Su preocupación se debe al desposeimiento de millones de personas debido a la propagación de la globalización neoliberal, un término que intentaré definir más tarde.
Es obvio que desean un tipo de globalización distinto, ya que consideran que el sistema actual está organizado de manera que favorece los intereses de una pequeña minoría. Los conceptos de álter globalización o de justicia global derivan de estas percepciones.
Actualmente nos enfrentamos a lo que podría denominarse la "conmodificación", es decir, el apoderamiento de todos los aspectos de la vida humana por parte del mercado, el dinero y la consecución de beneficios. La sanidad, la educación, la cultura, el medio ambiente, las semillas, el agua, la propia vida y las consecuencias de genes que la definen, todos son en la actualidad bienes de consumo. Hasta el propio dinero es un bien de consumo...
Las personas del movimiento creen que tenemos una serie de derechos por el mero hecho de estar en la Tierra, del mismo modo que tenemos una serie de obligaciones para con los demás, dado que todos somos seres humanos. Los textos de la ONU no dicen que la mitad o tres cuartas partes de las personas que habitan en la Tierra tengan derecho a comer, a recibir una educación básica, a tener seguridad y a no morir prematuramente: dicen que estos y otros muchos derechos son aplicables a todos.

Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios...
(Artículo 25 de la Declaración de los Derechos Humanos de la ONU)

También sabemos que el mundo dispone de los medios físicos y financieros para satisfacer todos estos derechos para todos. En breve explicaré la forma en que sería posible captar tan sólo una pequeña porción de la gran riqueza actualmente secuestrada por las empresas transnacionales y los mercados financieros.
Los del movimiento creemos que los textos sobre los derechos humanos no son unos documentos utópicos, sino prácticos. Creemos que, mediante un esfuerzo concertado, una buena organización, unas amplias alianzas entre fuerzas políticas de todo el mundo y unas estrategias no violentas adecuadas, podemos crear la presión necesaria y realmente conseguir que sucedan estas cosas en un plazo razonable... Y quisiera añadir que o conseguimos que estas cosas sucedan o nos enfrentamos a un siglo XXI nada halagüeño.
Alrededor de 1980, cuando Ronald Reagan asumió el poder en EE.UU. y Margaret Thatcher en Gran Bretaña, el mundo sufrió un cambio cualitativo considerado como el inicio del neoliberalismo. Con el término neoliberalismo hacemos referencia al último escenario del capitalismo mundial, a una economía globalizada impulsada básicamente por empresas transnacionales y por gigantescos operadores del mercado financiero que actúan en conformidad con una trinidad de libertades ideales:

• Libertad de inversión
• Libertad de movimientos de capital
• Libertad para comprar y vender cualquier cosa en cualquier lugar

Las primeras 500 empresas transnacionales controlan el 70% del comercio mundial, y de éstas, las 200 primeras son responsables de aproximadamente una cuarta parte del producto global del mundo; en otras palabras, de la actividad económica mensurable o medida del planeta.
Personas, comunidades, países, regiones y continentes enteros se incorporan a esta economía mundial en unas condiciones más o menos favorables. Trabajadores de distintos países acaban enfrentados entre sí y la globalización neoliberal acaba siendo una economía mundial integrada que se lleva lo mejor y deja el resto. El término "globalización" es ideológico, ya que sugiere la existencia de una única gran comunidad en todo el planeta que camina feliz de la mano hacia la tierra prometida. Nada más lejos de la realidad; se trata de un sistema brutal en el que decenas de millones de personas han perdido su puesto de trabajo y se han convertido en elementos superfluos, innecesarios tanto para la producción como para el consumo capitalista.
Los populares mantras neoliberales nos dicen que todos competimos en el mismo terreno de juego, que la globalización crea unas reglas justas iguales para todos y que la marea ascendente mantiene a flote todos los barcos. Sin embargo, el terreno de juego no es justo para la mayoría de los agentes económicos y la marea ascendente no mantiene a flote todos los barcos, sino que hunde y vara a los más frágiles.
Los neoliberales viven en el siglo XIX, pues creen en la supervivencia del más fuerte y están convencidos de las ventajas de la competencia y la guerra. Los neoliberales se horrorizarían de ser tildados de marxistas, PERO SUS POLÍTICAS PROVOCAN QUE LA LUCHA DE CLASES SEA CRUCIAL E INEVITABLE.
De hecho, el futuro que están creando para todos no está basado tanto en sobrevivir a la explotación, sino en tratar de sobrevivir y punto.
Tanto esta actitud, esta visión de la actividad humana y de las relaciones económicas humanas, como las personas o instituciones que la propagan son los adversarios del movimiento. Nadie sabe si en el futuro podremos destruir estas instituciones y rescribir las reglas; serán la historia y el esfuerzo humano colectivo quienes decidan el resultado.

Sin embargo, sí que podemos trabajar ahora mismo, estemos donde estemos, para detener la marcha de estos adversarios e intentar tenerlos bajo control.
Las personas que pertenecen al movimiento por la justicia global no comparten necesariamente una única visión del futuro. El futuro variará en función del lugar, los pueblos y la cultura idiosincrásica, aunque deberá incluir los mismos derechos básicos para todos. Por consiguiente, no nos mostramos especialmente dogmáticos con respecto al resultado específico de nuestras luchas diversas, sino más bien comprometidos con un proceso.
Este movimiento no debate cuestiones que tanto preocupaban en los años sesenta y setenta, como la reforma frente a la revolución. Nosotros esperamos reinventar y reavivar la democracia, no queremos que el mercado tome decisiones que sólo los ciudadanos deberían tomar, ni tampoco que el Estado se convierta en una especie de "vigilante nocturno", parafraseando al gurú de los neoliberales Friedrich von Hayek.

Estamos viviendo una fase regresiva en lo que respecta al bienestar humano y medioambiental. Una clase internacional dominante especialmente codiciosa no ceja en su empeño de arrebatar a la clase pobre trabajadora y a la clase media muchas de las mejoras y ventajas por las que tanto han luchado en las últimas décadas y los últimos siglos. Los derechos humanos deben ser universales y, para que ello suceda, las instituciones públicas y privadas deben estar bajo el control de la democracia.
¿Cómo esperar cambiar el mundo y convertirlo en un lugar en el que reine una mayor igualdad y donde haya un nivel de vida básico para todos?... Mejorar el nivel de vida para todos requiere recursos, muchos recursos nuevos, y nosotros simplemente decimos que éstos deben hallarse allí donde se encuentran, es decir, en el ámbito internacional. Utilizando instrumentos de tributación y redistribución, podemos hacer en el ámbito internacional lo que los países occidentales han hecho en el ámbito nacional durante los últimos cien años.
Creemos que debería cancelarse la deuda de los países más pobres del Sur y reducirse considerablemente la de los países en vías de desarrollo de rango medio. De hecho, ésta es la única manera de eliminar las perjudiciales políticas neoliberales impuestas sobre estos países por el Banco Mundial y el FMI... Debería obligarse a estas dos instituciones a regresar a sus objetivos iniciales e impedir que actuaran como dictadores que imponen sus políticas económicas en todo el mundo.
Estamos intentando crear un nuevo equilibrio de poder que cese de favorecer únicamente a los ricos y poderosos y cuyo objetivo sea más bien el bienestar de los ciudadanos del mundo. Si se tiene en cuenta que nuestro movimiento apenas existía hace seis años, tampoco nos ha ido tan mal, aunque seguimos teniendo importantes puntos débiles.
Creo que ha emergido un nuevo elemento dentro del escenario mundial y que éste no va a desaparecer.

Agua potable con Energía Solar

En la Facultad de Ingenieria de la UBA / Tecnología para el desarrollo social
potabilizan agua con energía solar.

Diseñaron un equipo de bajo costo para viviendas rurales aisladas que elimina gérmenes, metales y arsénico.

Todos los sanitaristas concuerdan en que una cañería de agua potable hace más por la salud de una población que los avances de la medicina. Lamentablemente, todavía hoy, en la Argentina hay vastas regiones que carecen de un sistema de distribución de agua potable...
Justamente para atender las necesidades de las personas que viven en esas zonas, donde en general no solamente falta el suministro hídrico, sino también la electricidad, un equipo de profesores y estudiantes de la Facultad de Ingeniería de la UBA (Fiuba) acaba de desarrollar y patentar un equipo purificador de agua que funciona con energía solar. Es de bajo costo y prácticamente no requiere mantenimiento.

"Como el nuestro es un departamento de educación y desarrollo de nuevas tecnologías, me pareció importante que aplicáramos nuestro conocimiento a la resolución de necesidades sociales", cuenta el doctor Fernando Audebert, investigador del Conicet y director del Departamento de Mecánica de la Fiuba, y del Centro de Investigación, Desarrollo e Innovación en Ingeniería y Diseño Industrial (Cididi).
Según explica, aunque la mitad del territorio de la Argentina que se extiende hacia el Norte recibe abundante irradiación solar, no hay muchos desarrollos pensados para aprovecharla.

"Para producir energía solar hay dos alternativas: la tecnología de células fotovoltaicas, muy avanzada en el mundo, y la tecnología térmica, como la que se emplea en los secaderos de fruta -detalla Audebert-. Para la purificación de agua, se nos ocurrió otro camino. Estudiamos la situación de sectores pobres de Santiago del Estero e hicimos pruebas de campo en Colonia Dora y Añatuya. Allí, la población dispersa alcanza el 40%. Las familias viven en ranchitos aislados, sin electricidad, caminan kilómetros para llenar tachos de 200 litros con agua de ríos, arroyos o pozos, y ésa es el agua que consumen."
Es una zona de pocas lluvias y tierras salitrosas. Peor aún, muchas veces el agua está contaminada con sales, metales pesados, microorganismos patógenos y arsénico.
Los efectos de este elemento sobre el organismo son conocidos desde el Renacimiento (se cuenta que los Borgia y los Médici lo utilizaban para envenenar a sus enemigos). Cuando se ingiere en bajas dosis durante largo tiempo, causa desde problemas cutáneos hasta cardiovasculares, hepatorrenales, neurológicos, respiratorios y hematológicos. También puede producir malformaciones congénitas y cáncer. En el país, el doctor Mario Goyenechea, de Rosario, presentó en 1913 los dos primeros casos en los que certificó las consecuencias del hidroarsenicismo crónico regional endémico (Hacre).
Constituye un problema sanitario preocupante en el Chaco, Córdoba, Formosa, La Pampa, Buenos Aires, Salta, San Luis, Santa Cruz, Santa Fe, Santiago del Estero y Tucumán.

"Como las aguas suelen contener sales, los pobladores eligen las de sabor más dulce, que paradójicamente son las que mayor contenido de arsénico tienen -cuenta Audebert-. Entonces ¿cómo ayudarlos? Porque no hay ninguna tecnología «grande» (es decir, de las que se utilizan para pueblos enteros) que pueda emplearse para resolver el problema del rancho aislado."

Fue así como imaginaron un dispositivo que no requiriera mantenimiento ni energía eléctrica, y que respetara los usos y costumbres tradicionales. "En definitiva, lo que hace este equipo es una destilación por doble proceso, lo que aumenta el rendimiento de producción de agua y elimina todo tipo de contaminantes -resume-. En el interior circula un líquido por circuito cerrado, que es el que se calienta y transmite calor, y el agua va por afuera.

Después de calentarse, pasa a una batea superior donde sufre algo similar al efecto invernadero, se condensa e ingresa en unas canaletas (recubiertas con dióxido de titanio, un elemento que produce una reacción catalítica que mata los microorganismos). Estas la conducen a un depósito de agua limpia. Para permitir la irradiación del agua, en lugar de un vidrio común utilizamos un tipo de polímero que deja pasar los rayos ultravioletas."

Según calculan sus creadores, el costo de este equipo podría oscilar entre 3000 y 5000 pesos. "Si los municipios se involucran, esta tecnología podría difundirse rápidamente", concluye el investigador.

Publicado en La Nación, de Buenos Aires, el 14 de Febrero de 2011.

La Economía con Sentido Espiritual

Ernst Fritz Schumacher (1911-1977)

En un tiempo en el que la economía de mercado ha fallado tan espectacularmente (y lo seguirá haciendo cada vez de manera más catastrófica si insistimos en andar el mismo camino), es esencial que releamos los trabajos de grandes pensadores como Fritz Schumacher.
Parece absurdo que en las bibliotecas y en las bibliografías de las escuelas de Economía no estén sus libros y que los estudiantes no tengan la menor idea de quién fue este economista alemán/inglés, uno de los pensadores más lúcidos de nuestros tiempos.

Nació en Alemania y vivió y trabajó en Inglaterra, en las colinas de Surrey.
Pionero en los años 70 en dar la alarma sobre el rumbo equívoco que los procesos económicos iban disociándose del hombre y la naturaleza, es autor de "Small is beautiful", Lo Pequeño es Hermoso, libro en el que desarrolla sus tesis.

Conceptos como el salario emocional, el downshifting, tecnología apropiada o el disociar tecnología de progreso provienen de la fuerza de su pensamiento. (1)
Huyendo de la censura nazi, emigra a Inglaterra en 1936. El profesor sólo encuentra trabajo como peón agrícola. Incluso pasará 3 meses en un campo de detención durante la guerra. Para él, este período fue su verdadera universidad, pues allí descubre muchas de las claves que luego desarrollará en sus escritos.

Durante la guerra mundial su pensamiento era claramente marxista. A principios de los cincuenta visita Birmania y se siente fascinado por el budismo. En 1955 publica “La economía budista”, un breve ensayo donde compara el pensamiento económico occidental, basado en principios materialistas, con un pensamiento económico religioso, basado en principios espirituales.
Por ejemplo, hablando del trabajo, constata cómo para un economista moderno (materialista) el trabajo es un mal necesario para obtener riqueza, “por lo tanto, el ideal desde el punto de vista del empleador es tener resultados sin empleados, y desde el punto de vista del empleado es tener ingresos sin empleo”. Sin embargo, para un economista inspirado por el sentido espiritual del budismo, el trabajo es bueno por sí mismo y tiene un sentido espiritual: “da al hombre la oportunidad de utilizar y desarrollar sus facultades; le ayuda a superar su egocentrismo al unirse con otras gentes en una tarea común; y obtiene los bienes y servicios necesarios para la existencia”.
Estos dos planteamientos deben chocar a la hora de resolver problemas concretos, por ejemplo, para el economista moderno el objetivo máximo del trabajo es la productividad: más dinero por menos trabajo, y el ideal es conseguir desplazar el trabajo por ocio; para el economista budista eso no tiene sentido, el trabajo eficaz es el que ayuda a la persona y el ocio no puede nunca sustituir al trabajo, sino apoyarlo.

Otros problemas que plantean conflicto son la mecanización en el trabajo, el desempleo, el trabajo no remunerado (como el trabajo doméstico), el vestido y los bienes de consumo… Todos estos asuntos son tratados en el ensayo.

“Mientras el materialismo está interesado principalmente en bienes, el budismo está especialmente interesado en liberación”. Por lo tanto, una economía basada en principios budistas no puede medir el nivel de su sociedad en términos de Producto Interior Bruto o en ratios de consumo, porque eso significa que se está asumiendo que “un hombre que consume más es mejor que otro que consume menos”. El sistema budista “trata de maximizar la satisfacción humana optimizando el patrón de consumo, mientras que el materialista trata de maximizar el consumo optimizando el patrón del esfuerzo productivo”.
En sus ensayos se analiza también el impacto de ambos planteamientos sobre el entorno y la naturaleza. Un planteamiento materialista es violento con la naturaleza y el entorno. No ocurre así con el planteamiento budista: “El patrón óptimo de consumo, produciendo un alto grado de satisfacción humana a través de un relativamente bajo nivel de consumo, permite a la gente vivir sin gran presión ni tensión (…)”.
Modelo económico:
Nuestro modelo de producción no es sostenible. No podemos gastar sin tener en cuenta los costes y consumos, violando los límites de sostenibilidad del planeta.
No tiene sentido condicionar todo a un sistema económico basado en la industria con el argumento que es el que proporciona trabajo y bienestar a toda la sociedad. En realidad, el tiempo útil que la fuerza de trabajo promedio en la industria es del 3,5%, mientras los niveles de insatisfacción del ciudadano occidental aumentan sin parar.
Tendencia al gigantismo y a la complejidad:
Fusiones, corporaciones, multinacionales, holdings. Se busca la economía de escala con el argumento de que, siendo más grandes, se puede comprar y producir a precios más bajos, y esto beneficiará a la economía.
Por otro lado, todo tiene que ser complejo, sofisticado. Por ejemplo, considera que la sustitución del elevalunas manual por el eléctrico no es un avance, sino una sofisticación innecesaria y artificial, que no aporta nada y complica y encarece el mantenimiento del coche.
Por ejemplo, la influencia que los lobbies de presión ejercen sobre los gobiernos resulta inversamente proporcional a su tamaño en la economía real: el 95 del tejido empresarial está formado por pymes de menos de 10 empleados, habitualmente autónomos. En cambio, los autónomos no tienen ningún peso en las decisiones de una economía que ellos sostienen.
Coste de la innovación:
Esta gran sofisticación ha provocado que para encarar cualquier proyecto, hace falta un enorme capital y grandes recursos, que por tanto quedan reservados a una élite financiera. El corolario es que, a menos gente que innova, menos innovación global.
Artificialidad:
Llevamos tan lejos la invasión de tecnología y el alejamiento de lo natural en nuestras vidas, que al final tenemos que compensar la falta de ejercicio con el gimnasio o la bicicleta estática.
Propuestas:
Volver a un tamaño humano, a una tecnología apropiada, a la sencillez frente a la sofisticación.
Por ejemplo, vivimos en suburbios pero tenemos que acudir en coche al trabajo, a la escuela y al supermercado. En el camino perdemos tiempo y nos dejamos de relacionar con nuestros vecinos y perdemos por tanto el sentido de comunidad que tenían nuestros padres.
Utilizamos un teléfono cuatribanda capaz de comunicarnos con el otro extremo del mundo para llamar a nuestro vecino.
Educación:
"La ciencia y la tecnología producen knowhow, pero este no es nada en si mismo. Equivale a un piano sin música." El objeto de la educación debe ser la transmisión de la idea de valor, de que hacer con nuestras vidas.
Las humanidades son la clave para una educación que responda a nuestras necesidades más profundas.
Las grandes organizaciones no reducirán su tamaño, por lo que hay que intentar que las personas encuentren "la pequeñez dentro de la gran organización", en espacios de libertad y creatividad que mantengan viva y dinámica a la empresa. Para cambiar la realidad social primero tenemos que poner nuestra casa en orden, el modo en que ordenamos nuestras prioridades. El secreto no está en la tecnología o en la ciencia, sino en la sabiduría tradicional de los pueblos.
Consecuencias:
Schumacher ha sido uno de los padres de conceptos de rabiosa actualidad como el regreso a un ritmo de vida más acorde con nuestros deseos íntimos, el slow movement, o el movimiento de la sostenibilidad, que incorpora conceptos éticos y sociales a la decisión de construir o renovar.

Notas:
1) Salario emocional: espacio que el contratador concede al empleado para que se desarrolle humanamente, aporte sus ideas y se sienta parte de la estructura de la empresa.
Downshifting: término (originalmente utilizado para designar la reducción de tamaño de un coche) , indica un cambio vital en que la persona está dispuesta a perder poder adquisitivo / influencia social a cambio de mantener una vida más plena, con más significado.

Tomado de diversas Fuentes.

ESPIRITUALIDAD Y POLÍTICA

Nuevo libro del español Cristóbal Cervantes

“Ha llegado la hora de integrar la conciencia y la espiritualidad en la política, y de que los grupos y personas conscientes se integren en la política, en la gestión de la vida en común, buscando la armonía, la justicia y la paz”
“Estoy convencido de que la espiritualidad puede cambiar la política de nuestro tiempo. Los líderes políticos que ayudarán a este cambio serán aquellos que no busquen el poder, el dinero o la fama, sino que tenga VOCACIÓN DE SERVICIO A LA COMUNIDAD, que sepan coordinar la acción de base con la autoritas que da el ejemplo, la honestidad, una vida interior profunda, una visión trascendente, integradora, que no quieran llegar los primeros sino con todos y a tiempo. Los valores espirituales del “todos somos uno”, la cooperación y el compartir, el amor en definitiva, son los que harán posible el cambio”
“El mundo está viviendo ahora un momento de mucho sufrimiento y oscuridad, y este libro pretende ser una fuente de luz y esperanza, una luz y esperanza renovada por el encuentro entre espiritualidad y política”
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Cristóbal Cervantes

¿Cómo sería un mundo donde Espiritualidad y Política fuesen de la mano? ¿Donde “el arte de vivir” y el “arte de convivir” siguiesen la misma brújula, la de la conciencia?
20 autores de la talla de Leonardo Boff, Ken Wilber, Joan Melé, Ervin Laszlo y más se han reunido bajo la batuta del bloguero Cristóbal Cervantes para componer un libro con reflexiones sobre nuestro futuro inmediato, sobre distintos aspectos de la vida y la sociedad que cambiarán acompañados de espiritualidad y política y sobre el cambio interior necesario para que eso tenga lugar.
Hemos entrevistado a Cristóbal Cervantes sobre el mundo que viene y el libro y estas son sus respuestas llenas de esperanza:

Espiritualidad y política ¿son términos compatibles?  ¿Tantos siglos para separar Iglesia y Estado y ahora pedimos “Espiritualidad y Política”? ¿De qué conceptos hablamos?

Antigua brújula china - Dinastía Han (200 A.C.)

Durante mucho tiempo se ha querido separar espiritualidad y política. Una cosa es la atinada e irrenunciable separación post-liberal entre la Iglesia y el Estado, y otra muy distinta el distanciamiento entre religiosidad y polis, entre lo espiritual y lo secular, precisamente el libro invita a trascender este dualismo. Podríamos decir que la política y espiritualidad del futuro serán totalmente independientes pero tendrán una relación profunda, la espiritualidad no podrá nunca desentenderse de la política.
Podemos definir la política como la gestión de la vida en común, de las cuestiones públicas, o el arte de convivir. Los individuos no pueden sobrevivir sin la comunidad, somos interdependientes, como todo en el universo, y es por tanto responsabilidad de toda persona contribuir el buen convivir, devolver a la sociedad parte de lo que recibe de ella. La política nos implica a todos.
Suelo definir la espiritualidad como la experiencia de sentir que formas parte de algo más grande y profundo que tú mismo, algo que te conecta a todo y a todos, que te hace ver a todos los seres humanos como hermanos y al planeta como la casa común que tenemos que cuidar, una espiritualidad socialmente comprometida
Desde esta perspectiva la espiritualidad es política también, es contribuir al bien común. La vida en común no tiene que ser un conflicto permanente porque todos somos uno. Este reconocimiento colectivo de lo individual es un nuevo paso de la conciencia, un paso espiritual.
¿Cómo definirías la situación actual respecto al mundo de la espiritualidad y al mundo de la política?
En esta sociedad de la innovación y el cambio continuo está emergiendo una nueva espiritualidad no ligada necesariamente a tradiciones religiosas, una espiritualidad libre, laica, evolutiva, creativa, ecológica, solidaria… probablemente sea la espiritualidad del futuro, las personas ya no aceptan un sistema de creencias cerrado, con dogmas, instituciones e intereses.
El mundo de la política está seco, vacío, sin valores, sin espíritu en definitiva. Por otro lado están surgiendo movimientos ciudadanos esperanzadores como el 15M. La política se ha subordinado a la economía, pero esto no es de ahora. Las dos visiones clásicas políticas, el capitalismo occidental y el socialismo real oriental, tenían la misma visión economicista y materialista del ser humano. Una desarrolló más la libertad y la otra la igualdad, pero todavía está por desarrollar la fraternidad.
¿Y cómo sería un mundo donde Espiritualidad y Política fuesen de la mano? ¿Es utópico o realista?
Estoy convencido de que la espiritualidad puede cambiar la política de nuestro tiempo. En las circunstancias actuales, las grandes tradiciones religiosas y espirituales podrían ayudar a la política a crear nuevos proyectos colectivos con nuevos valores.
Los líderes políticos que ayudarán a este cambio serán aquellos que no busquen el poder, el dinero o la fama, sino que tenga vocación de servicio a la comunidad, que sepan coordinar la acción de base con la autoridad que da el ejemplo, la honestidad, una vida interior profunda, una visión trascendente, integradora, que no quieran llegar los primeros sino con todos y a tiempo. Los valores espirituales del “todos somos uno”, la cooperación y el compartir, el amor en definitiva, son los que harán posible el cambio.
La política podría transformar la espiritualidad si hubiera líderes políticos que pusiera por delante el servicio a la comunidad, que busquen la felicidad de todos, que todos y todas tengan las necesidades básicas cubiertas, una vida digna, los dos primeros escalones de la pirámide de Maslow, para que todas las personas puedan desarrollar todas sus potencialidades, también espirituales. El principal objetivo de la globalización debería ser ese, que todas las personas tuvieran una vida digna para poder desarrollarse plenamente como “seres espirituales viviendo una experiencia humana”, como decía Chardin.
Como ciudadanos ¿qué podemos hacer en nuestras vidas para lograr esa unión?
El subtítulo del libro que es una cita de Gandhi: “Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo”, es el mensaje principal del libro, no puede haber cambio exterior, de las estructuras políticas y económicas injustas si no hay también un cambio interior, de actitudes, de valores, de conciencia.
Y respecto al LIBRO “Espiritualidad y Política”, ¿de qué se trata y qué puede encontrar el lector?
El mundo está viviendo ahora un momento de mucho sufrimiento y oscuridad, y este libro pretende ser una fuente de luz y esperanza, una luz y esperanza renovada por el encuentro entre espiritualidad y política.
La obra reúne a autores de nivel internacional como Leonardo Boff, Ken Wilber, Ervin Laszlo o Tariq Ramadan, junto a líderes de opinión hispanohablantes como Federico Mayor Zaragoza, Antoni Gutiérrez-Rubí, Joan Melé o Jordi Pigem, para ofrecer propuestas locales y globales, asumibles por todo el mundo, dirigidas a integrar en la política la dimensión espiritual así como a insuflar de sentido práctico a los movimientos espirituales de la actualidad. Cada autor da una visión diferente sobre el tema, todos los capítulos están escritos en lenguaje sencillo, no académico, para que todo el mundo los pueda entender.

Se trata de aunar “el arte de vivir” (espiritualidad) con “el arte de convivir” (política), con un claro mensaje de pacifismo y no violencia. Nuestra relación con el dinero, la integración cultural, el desarrollo sostenible, la participación en la vida pública, el servicio a la comunidad, son algunos de los temas tratados con profundidad y un sentido práctico.

En el libro se analizan temas que están muy presentes en los medios: compromiso, acción ciudadana, crisis económica y de valores, etc, aportando un nuevo enfoque a los libros sobre las reacciones a la crisis.

Fuentes varias

Economía Solidaria.

Presupuestos participativos en ciudades de España: los ciudadanos eligen el destino de su dinero.

Noticias Positivas
Adriana Pérez Pesce

Los Presupuestos Participativos una herramienta de intervención y gestión de la ciudad, mediante la cual la ciudadanía puede proponer y decidir sobre el destino de parte de los recursos municipales. Su objetivo es coordinar las principales demandas y preocupaciones de los vecinos en materia de gastos e incluirlos en el presupuesto anual del municipio, priorizando los más importantes y realizando un seguimiento de los compromisos alcanzados.
“No vendría de más recordar que fue en Porto Alegre, Brasil, donde su alcalde en 1989 vio que ante los pocos recursos existentes debía ser la población la que priorizara su gasto. Eso nos tendría que servir de estímulo y no de excusa para iniciar procesos de presupuestos participativos”, explica el responsable de la Web PresupuestosParticipativos.com, Antonio Carrillo.

En España, las experiencias más significativas que se han desarrollado han sido en las ciudades de Sevilla, Córdoba, Albacete, San Sebastián, Málaga, Jerez, Getafe, Petrer, Puente Genil, Cabezas de San Juan, Sabadell, Leganés, Torreperogil, Puerto Real, Torrellano, Novelda y Santa Cristina d’Aro, entre otras.

Algunos de los beneficios de elaborar presupuestos participativos municipales son la mayor transparencia y eficiencia en la gestión; la mejora en la comunicación entre la administración y la ciudadanía; la intervención directa de las personas, superando así la lógica de participación representativa; que se trata de un proceso autorregulado y que fomenta la solidaridad por cuanto todos los vecinos tienen la oportunidad de conocer y dialogar sobre los problemas y demandas del resto.

Los impulsores PresupuestosParticipativos.com son CIMAS y Preparacción. En noviembre de 2006, se celebraron las IV Jornadas Internacionales de Presupuestos Participativos de Sevilla, donde surgió la necesidad por parte de algunas personas asistentes de empezar a intercambiar información de las distintas experiencias desarrolladas en España. Dos años más tarde, en Málaga se presentó la Web y en la actualidad, se ha convertido en la más importante sobre presupuestos participativos a nivel nacional y en una de las referencias en ámbitos internacionales.

Para conocer más detalles de la iniciativa, Noticias Positivas mantuvo un diálogo con Carrillo:

Noticias Positivas: En la actualidad, ¿cuántos municipios en España cuentan con presupuestos participativos?

Antonio Carrillo: Hasta antes de las elecciones municipales de 2011, existían más de 50 experiencias de presupuestos participativos en España aunque tal y como dicen Ernesto Ganuza y Francisco Francés en unos de sus trabajos sobre Los presupuestos participativos en España, “siempre hay que tener en cuenta el tipo de criterio empleado para contar una experiencia como presupuesto participativo”. Así, nos encontrábamos con ciudades grandes como Sevilla, medianas como Getafe, Elche, El Ferrol, Algeciras, Novelda y pequeñas como Torreperogil, en Jaén o Santa Cristina D’Aro, en Girona. También era muy destacable el apoyo de la Diputación de Málaga, con su Oficina de Presupuestos Participativos a la difusión de este proceso entre sus municipios. Lamentablemente, con el cambio de gobierno de todos estos municipios y de la Diputación de Málaga, la experiencia de presupuestos participativos de todos ellos está en el aire.

N+: Las primeras experiencias de presupuestos participativos en España llegan hace aproximadamente una década, ¿cómo evalúas su crecimiento?

A.C.: Desde 2003 han ido apareciendo cada vez más experiencias pero desgraciadamente vemos que con cada cambio de legislatura, como en 2007 y 2011, se producen cambios. En la actualidad, las experiencias de presupuestos participativos más importantes han cambiado de color político. Y por la experiencia de algunos municipios donde el Partido Popular ha llegado, lo normal es que se paralicen o se desvirtúen.
Desde un principio, ha habido ciudades que han apostado por difundir esta experiencia de democracia participativa. Desde que en 1999, Cabezas de San Juan (Sevilla) difundió su “reparto”, Córdoba, Sevilla y la Diputación de Málaga han venido impulsando estos procesos. Junto a ellas, otras ciudades y entidades hemos ido colaborando. Así, con la constitución de la Red de Municipios con Presupuestos Participativos y de esta Web estamos intentando consolidar algo a nivel de toda España.

N+: ¿Sabes de algún municipio que se quiera sumar a los presupuestos participativos?

A.C.: A día de hoy hay constancia que diversos municipios se quieren incorporar. Por ejemplo, en la provincia de Alicante, Alcoy y Villena, gobernados por coaliciones de centro-izquierda, serían dos de ellos. Rivas Vaciamadrid parece que quiere contribuir a impulsar la difusión de los mismos.

N+: ¿Cómo crees que repercute la actual situación económica en los presupuestos participativos?

A.C.: Indudablemente está afectando en muchas experiencias. Con las limitaciones económicas existentes, muchos ayuntamientos no tienen posibilidades de realizar inversiones, incluso se están recortando las partidas económicas de las concejalías.

N+: ¿Por qué crees que aún son tan pocos los municipios que se animan a hacer partícipes a los ciudadanos en sus presupuestos?

A.C.: Porque aún vivimos en una democracia de baja intensidad y hay pocos municipios que se atreven a apostar por una mayor profundización en nuestra democracia. El movimiento 15M ha venido a sacar a la luz pública lo que muchas personas, colectivos y organizaciones llevamos años denunciando. La democracia es más que votar cada cuatro años y con esta experiencia de presupuestos participativos la ciudadanía es partícipe de la gestión de su municipio.

N+: Tenéis una cantidad de herramientas excepcionales en la Web para que cualquier persona o municipio se anime a dar el paso, ¿cómo es la respuesta de la gente?

A.C.: Se ha puesto material que consideramos muy útil para cualquier persona que tenga interés por el tema. Así, la guía metodológica de presupuestos participativos ha servido a diversos ayuntamientos como orientación para iniciar sus procesos. Por ejemplo, nos sorprendió verla enlazada en la web del ayuntamiento de Bogotá, Colombia. En la sección de documentos, intentamos subir material reciente y útil en presupuestos participativos y la respuesta de la gente es positiva. Suelen agradecer el material disponible y sobre todo, a veces, me han llamado para dudas en la implementación de este proceso.

La economía del mundo al revés.

Daniel Jiménez

“Cuando un delincuente mata por alguna deuda impaga, la ejecución se llama ajuste de cuentas; y se llama plan de ajuste la ejecución de un país endeudado”. Esta cita corresponde al libro “Patas arriba. La escuela del mundo al revés” de Eduardo Galeano. Hoy el genial escritor uruguayo podría decir que el Parlamento de Grecia vota un nuevo plan de ejecución, tan completo que no le falta de nada: más impuestos para las clases populares, recortes del sector público y del gasto social, privatizaciones…
Si no sale adelante este nuevo vía crucis, el país con el que estamos en deuda por contribuciones tan importantes a la cultura occidental como la democracia o la filosofía puede que no pueda pagar sus propias deudas. Es bastante significativo que la votación de este nuevo plan de ajuste se produzca en la misma semana en la que se ha ratificado el llamado Pacto del Euro, que también sigue a rajatabla los mismos principios neoliberales que tanto bien han hecho por las crisis en general, y por esta de Grecia en particular.
Se dice que el anterior gobierno heleno mintió sobre las cuentas públicas. Eso es cierto, pero también es verdad que el país ya fue sometido entonces, cuando se descubrió el problema, a duros planes de ajuste que no sólo no han funcionado, sino que además han hundido todavía más su economía. A pesar de la evidencia, la UE no sólo no rectifica el tratamiento, sino que aboga por doblar la dosis de veneno. No parece tener lógica esta forma de actuar, salvo si eres un banquero. De hecho, son los bancos los que más partido están sacando de la crisis de la deuda.
El mecanismo es muy sencillo: si tú eres un país que atraviesa dificultades, y una de esas implacables agencias de calificación (las mismas, por cierto, que daban la calificación más alta a las hipotecas subprime antes de la crisis) dicen que tal vez no puedas pagar el interés que ofreces por tu deuda soberana cuando llegue el momento del vencimiento, es posible que los bancos no te quieran comprar más deuda debido al riesgo de impago, a no ser que incrementes el interés de tus bonos para hacerlos más atractivos.
Un mayor interés significa que tendrás que pagar más dinero a quienes te compren los bonos. ¿Cómo puedes obtener ese dinero? pues muy sencillo, recortando el gasto público y aumentando los impuestos sobre la ciudadanía. La opción de subir los impuestos a las grandes rentas del capital y a las transacciones finanzas por supuesto que no se contempla, ya que no puedes enojar a los que mandan.
No queda otra, por tanto, que imponer los planes de ajuste, con los que demuestras a los mercados, es decir, a los banqueros y a los gestores de fondos privados, que eres un país serio que paga sus deudas.
Que el pago de estas deudas suponga someter a tu población a duros sacrificios es algo sobreentendido y aceptado por inevitable. Tan inevitable, parece ser, como las leyes de la física. Pero, ¿y si no fuera tan inevitable? la verdad es que si profundizamos en la cuestión no parece tan claro. Cualquier manual básico sobre esta ciencia social nos dice que el objeto de la economía es estudiar la correcta distribución de los recursos escasos para satisfacer las necesidades del ser humano.
En cambio, la economía del mundo al revés parece que opera, como no podría ser de otra manera, en sentido contrario. Es decir, impide o dificulta la satisfacción de las necesidades humanas de la mayoría de los ciudadanos y ciudadanas, y lo hace para garantizar que un recurso tan valioso como es el dinero no se distribuya, sino que se concentre cada vez más en unas pocas manos.
Estamos, en conclusión, ante una antieconomía regida por los antisistemas del mundo al revés. No pediremos, sin embargo, que carguen contra estos antisistema, aunque ellos sí que han reclamado insistentemente (ya sabemos que los antisistemas son violentos por naturaleza) que nos echen a palos de las plazas. En cambio, nosotros y nosotras nos conformamos con que se marchen para que nos dejen poner el mundo del derecho. O la economía al servicio de la gente, que viene a ser lo mismo.

Cuidado con los salvadores del Euro

Hace poco, el destacado historiador social Jürgen Kocka recordaba que las grandes crisis del capitalismo en muchas ocasiones han servido de catalizador de las reformas profundas del propio sistema capitalista. Podría ser una esperanza y debe servirnos de advertencia: si la crisis del euro brinda alguna oportunidad de que surjan “efectos productivos”, esa oportunidad debe aprovecharse ya.

Las crisis anteriores allanaron el camino a los cambios estructurales o al menos los aceleraron. Las crisis dieron lugar a la institucionalización de la regulación estatal, al Estado del bienestar y en particular, al paradigma económico keynesiano que se impuso durante tanto tiempo. Éste era básicamente el panorama general. Sin embargo, al final, los “efectos productivos” acabaron una vez más por servir a los intereses particulares. Una de las explicaciones del actual batacazo es que una Alemania gobernada por una coalición integrada por los social-demócratas y los verdes, que liberalizó lo que estaba regulado y renunció al nivel de redistribución que ya se había conseguido, puso contra la pared esos efectos.

¿Se ha aprendido algo de la crisis de la deuda en Europa? Al parecer, no. Porque lo que se está dando a entender al preocupado público como gestión de la crisis no tiene nada que ver con los “efectos productivos” de los que hablaba Kocka.

En la carrera contra “los mercados” para rescatar al euro, lo único que están demostrando los Gobiernos es dónde se encuentra realmente el poder. En lugar de abordar las causas de la crisis económica y política, se intenta dar con una explicación convincente, como si fuera la solución.

Lo que se ha seguido dejando al Estado es que, desde 2008, ha tenido que soportar las cargas sociales de una crisis financiera privada. Y antes de que a los presupuestos públicos se les hubiera cargado el coste de propagar la riqueza privada, se recetó otra dieta para curar la enfermedad que ahora se denomina “crisis del Estado”.

Si el euro fracasa…

Con la crisis, el principio alemán del “freno a la deuda” se ha expandido por toda Europa. ¿Quizás gracias a las virtudes de la ahorrativa ama de casa de Suabia? En absoluto. “Lo que no debemos hacer”, afirmaba la canciller Merkel, “es que los inversores pierdan la confianza a lo largo del proceso”. Esto revela a quién es fiel. E ilustra claramente a lo que se ha visto reducido el debate europeo: a un debate sobre ahorrar dinero, sobre mantener las reclamaciones sobre los activos, sobre conservar la competitividad.

Cuando alguien pide más “pasión por Europa”, se apela en última instancia a reducir las autorizaciones para aplicar una disciplina presupuestaria, normas para las deudas soberanas y temas similares. Además, no se pueden ocultar las disputas de motivación política de la coalición sobre la política europea. El hecho de que el Parlamento se vaya a implicar más en el futuro en las decisiones sobre el rescate del euro no es en sí mismo la respuesta a la pregunta de qué van a rescatar los diputados.

“Si el euro fracasa, fracasa Europa”, declaró la canciller y así dio rienda suelta globalmente a una amenaza que tendrá el mismo impacto en los parlamentarios de los partidos gobernantes que en los pequeños ahorradores y en los receptores de prestaciones, en los trabajadores y en los estudiantes, en los médicos y en los artistas, en los jubilados y en las amas de casa. Como mucho, la frase expresa sólo la mitad de la verdad.
Se están destruyendo las bases de una Europa mejor
Porque se están destruyendo las bases de una Europa mejor, de una Europa que, en la discusión sobre el Tratado de Lisboa, al menos estaba abierta al debate: una Europa que defendía las normas sociales, los derechos fundamentales que pudiesen exigirse.

Quien desee salvar a Europa, pensando en algo más que un proyecto elitista ideado únicamente para servir a intereses económicos, a una Europa con su déficit demográfico, su competencia fiscal y dumping social, debe enfrentarse a los “salvadores”, a Merkel, Sarkozy y compañía.

Es necesario, por un lado, porque a través de las mismas decisiones de gestión de la crisis ya se está creando la futura realidad constitucional de la UE. Por otro lado, no será tan sencillo, ya que la negativa a la vía del rescate por parte de una sociedad unida se puede confundir fácilmente con el populismo euroescéptico que se está extendiendo actualmente por esa misma sociedad. Estas críticas equivocadas de Europa han encontrado su “órgano central” en el tabloide Bild; lo que aún les falta es el apoyo de un partido político.

Austeridad autoritaria

Según una reciente encuesta, dos tercios de los ciudadanos de la UE creen que el mercado único sólo ha beneficiado a las grandes empresas. La mitad creen que el statu quo europeo ha degradado las condiciones laborales y que el estado actual de la integración política no aporta nada a los desfavorecidos. Esto dice mucho del carácter de la Europa que Merkel y otros desean salvar. Y aún así, sería un error abandonar por completo la noción y dar vía libre a los que ven la salida en los marcos alemanes, en la pérdida de solidaridad y la estrechez mental nacional.
Lo que está en juego es ni más ni menos que esto: o la crisis del euro se resuelve “desde arriba”, con lo que se llegará a un régimen de austeridad autoritaria en la UE, que reducirá el margen de maniobra para la creación de políticas sobre el terreno y alejará las fuerzas sociales centrífugas del ideal europeo; o bien, la presión “desde abajo” obligará a los Gobiernos a cambiar su rumbo.
No bastará con una campaña publicitaria de los sindicatos. Ninguna crisis ha tenido “efectos productivos” únicamente realizando llamamientos. Tal y como nos recuerda Kocka, siempre se necesita una crítica al capitalismo, compromiso político y movilización social.

Las críticas ya han salpicado todas las páginas de los periódicos, pero aún no se ha caído en la cuenta de que con eso no es suficiente.

Opinión de Tom Strohschneider

Mijaíl Gorbachov, el hombre que cambió la historia.

El hombre que cambió la historia, Mijaíl Gorbachov, que cumplió 80 años en marzo pasado y convertido en el adalid de la democracia en Rusia, es aún blanco del rencor de los que lamentan la caída de la Unión Soviética en 1991.
"Ahora ocurre lo mismo que durante la 'perestroika'. Entonces yo era demasiado presuntuoso y arrogante y lo pagué caro. Actualmente, los líderes rusos también lo son'', aseguró Gorbachov en una reciente entrevista.
Gorbachov, que certificó la defunción de la URSS el 25 de diciembre de 1991, ha endurecido en los últimos tiempos sus diatribas contra los líderes rusos, a los que acusa de asfixiar la democracia. "El monopolio del poder pudre e impide el avance de la democracia. Es una pena que los modernos dirigentes rusos no sean muy modernos'', señaló recientemente.


Este breve trabajo de recopilación nos ofrece una imagen de lo ocurrido en los años en que este gran hombre era el líder de una de las superpotencias mundiales.

Introducción

El presente trabajo se llama “La Perestroika de Mijael Gorbachov”, y es una recopilación de datos, generados por diferentes autores, quienes a veces coinciden y otras veces son totalmente opuestos.
Según la historia La Perestroika revolucionó no solo a Rusia, sino al mundo entero, abrió una ventana de aire fresco y permitió la irrupción del impetuoso torrente libertario que arrasó una de las construcciones más falaces que haya conocido la historia, con su filosofía oportunista. Pero la Perestroika no apareció sola, fue dirigida por un hombre capaz de enfrentar a sus aliados, ese hombre fue Mijael Gorbachov, el último líder del partido fundado por Lenin, quien vio la necesidad de un viraje radical en la economía y hacia la ciencia, y habló a su pueblo de la democratización.

LA PERESTOIKA DE MIJAEL GORBACHOV

Mijael Sergeyevich Gorbacho, Nació en Privolnoye (Stavropol) el 2 de marzo de 1931. Miembro de una familia campesina, tenía los orígenes humildes que favorecían la promoción de una figura política dentro del comunismo soviético. En 1953 viajó a Moscú para estudiar derecho en la Universidad, ingreso en el KOMSOMOL (la organización juvenil del Partido Comunista). Obtuvo su título de abogado y comenzó su fulgurante carrera política. En 1967 contrae matrimonio con Raisa Maximovna. Ocupó cargos diplomáticos, en 1970 fue designado primer secretario del Partido Comunista de Stavropol, escalando diferentes posiciones.
Hacia principio de la década de los 1980 el estancamiento de la URSS en todos los aspectos y su creciente retraso frente a Estados Unidos era evidente para todo aquel que lo quisiera ver. La figura del secretario general del PCUS, Leonid Brezhnev, era considerada principal responsable de esa situación, y se esperaban cambios radicales después de su muerte. 

Las cosas no iban a ser tan sencillas, sin embargo; en 1982 falleció Brezhnev, y la lucha por la sucesión fue durísima. El sucesor escogido fue Yuri Andropov. Luego vino la súbita muerte de este en 1983, y le sustituyo Konstantin Chernenko, viejo burócrata de 73 años, ya muy afectado de salud, cuyo reinado se suponía breve. Al producirse el deceso, el sector conservador del Partido se había quedado sin candidato claro y los renovadores impusieron a Mijail Gorbachov, que entonces tenía 54 años.

Fue como un terremoto. El nuevo secretario general se quitó de encima, drásticamente, a quienes habían constituido el equipo de gobierno desde tiempos de Brezhnev, y los sustituyó por hombres jóvenes de su conocimiento y su confianza. Reconoció la gravedad de la situación y proclamó la “PERESTROIKA”.
La Perestroika fue la política iniciada por el premier soviético Mijail Gorvachov en 1985, significa en Ruso “apertura” y en la práctica era el desmantelamiento de la “cortina de hierro” que había imperado en el bloque soviético desde 1945, y la “Glasnost” significa (transparencia).

En 1945 cuando terminó la segunda guerra mundial, Europa del este y la mitad de Alemania pasaron al control soviético para su reconstrucción, la Unión Soviética impuso el comunismo en todos esos países y cerró las fronteras, las noticias y el comercio con el resto del mundo formando un mundo comunista aparte agrupado económicamente bajo el “pacto de Varsovia”.
La Unión Soviética sostuvo una lucha indirecta y una competencia con Estados Unidos durante 40 años de la que salió perdedora porque perdió la carrera espacial, y su intervención militar en todo el mundo a favor del comunismo la desgastó.
Además el comunismo nunca generó riquezas en el bloque soviético, la burocracia era excesiva, no había incentivo para trabajar o producir mas que la muerte, y no había tecnología posible en una sociedad sin ideas libres.
En los últimos a los 70's el colapso se hizo evidente, la Unión soviética perdió la crisis del petróleo y el apoyo de los militantes islámicos que nunca aceptarían el comunismo ateo en vez del Islam, así que fue perdiendo influencia y menguando hasta que Gorvachov no tuvo otra alternativa que abrirse a occidente.

Con la Perestroika buscaba inversiones capitalistas en la Unión Soviética y transferencias de tecnología (sin desmantelar el comunismo).
Levanto las sanciones contra los disidentes, permitió la restauración de los cultos religiosos, anuló todas las formas de censura, habilitó los viajes al extranjero y democratizó el sistema político con la creación de la Asamblea de Diputados del Pueblo. Incluso se supieron todas las atrocidades cometidas en la Unión Soviética (los archivos de la KGB están abiertos a investigadores internacionales). La apertura de los archivos permitió encontrar la tumba de los Romanov (la última monarquía de Rusia, asesinados por los soviéticos en 1918), reivindicados y enterrarlos en la catedral de San Basilio (la iglesia ortodoxa los declaró santos y mártires).

La sinceridad de sus intenciones se hizo evidente con el accidente nuclear de Chernovil en Ucrania en 1986, la Unión Sovietica no ocultó información a occidente sobre el siniestro, sus causas y las victimas, e indemnizó a Europa por las cosechas que se perdieron por la nube radiactiva que baño al continente ese año, a cambio eso sí de que lo ayudaran a solucionar el problema de la planta nuclear.

Eso llevó al acercamiento de los antiguos enemigos y el fin de la guerra fría entre las potencias en 1988. Llegó a importantes acuerdos con Ronald Reagan Presidente de USA quien fue a Moscú y Gorvachov fue a Washington, firmaron un acuerdo de desarme nuclear, de cooperación económica y tecnología y de cese de las hostilidades.
El sucesor de Reagan, George H. Bush (padre del actual presidente) ratificó los tratados. Cooperó con el esfuerzo dirigido por Estados Unidos para expulsar a Irak de Kuwait durante la guerra del Golfo Pérsico. Con la Perestroika , Gorvachov se propuso no intervenir en la política de los países satélites de la Unión Soviética.
Modificó la política respecto a Cuba, anulando las ventajas de comercio de que disfrutaba la isla y retirando a los técnicos y asesores soviéticos. A los movimientos en pro de la democracia en Checoslovaquia y Polonia que en otras décadas habían sido sangrientamente reprimidos por el ejército soviético, se dejaron en paz. En tres años (1985-1988) el dinamismo y la valentía de Gorbachov cambiaron la faz del mundo; de pronto, todos debieron comprender que la “guerra fría” había terminado.
Así en 1989 en Berlín, la población tiró abajo el muro que dividía la ciudad y el mundo entero. Y las 2 Alemanias firmaron la paz, también Polonia consiguió derrocar el comunismo y la seguirían Yugoslavia, Checoslovaquia, Bulgaria y Rumania.
En 1990 las 2 Alemanias se reunificaron en la Alemania actual y Gorvachov estaba incluso feliz, pues los auxilios financieros le llegaban. Pero la Perestroika fue el propio fin de la Unión Soviética, sin cortina de hierros, los habitantes pudieron comparar sus miseria con la prosperidad de occidente, pudieron conocer la democracia y comenzaron a conspirar.
Por su colaboración en la conclusión de la Guerra fría en Occidente a Gorbachov le fue concedido el Premio Nobel de la Paz en octubre de 1990. En marzo de ese mismo año, el Congreso de los Diputados del Pueblo le nombró presidente de la URSS.
En 1991, a medida que se deterioraba la economía soviética Gorbachov comenzó a dar señales claras de desorientación. Por un lado siguió enfrentándose al ala dura del Partido Comunista y mantuvo las reformas aprobadas; por otro lado reprimió duramente las tendencias reformistas radicales que expresaba Boris Yeltsin, y algunos de sus colaboradores de la primera hora dimitieron.

Gorbachov parecía superado por la situación y la posibilidad de un golpe de Estado promovido por los comunistas ortodoxos y apoyado por el Ejercito Rojo. Así en agosto de 1991. Cuando el Politburó decidió la destitución del Gorbachov, hubo un intento de golpe de estado, este fue aprisionado mientras se encontraba de vacaciones. La experiencia de la Perestroika parecía liquidada. Aquel tórrido verano de 1991 señaló un punto central en la evolución del mundo contemporáneo. La posibilidad de un retorno al pasado fue un hecho tangible durante unas breves y dramáticas horas.
Pero la libertad sabe defenderse, y el pueblo de Moscú salió a la calle a demostrarlo. Liderados por un brillante Boris Yeltsin, que vivió entonces su hora de esplendor. Los manifestantes consiguieron abortar el golpe, rescatar a Gorvachov y forzar la huida de los responsables de la aventura. Con ellos cayó también el comunismo. El PCUS fue ilegalizado y se decretó oficialmente el final de la experiencia socialista iniciada en 1917. Las estatuas de Lenin fueron derribadas en todo el inmenso territorio y se abrió, esperanzado, el tiempo de la libertad.

Gorvachov recuperó nominalmente el poder, pero su prestigio estaba carcomido y poco después renunció y se retiró a la privacidad. En septiembre de 1992 Gorbachov se negó a comparecer ante el Tribunal Constitucional de Rusia para tratar sobre la prohibición del PCUS impuesta por el presidente Borís Yeltsin. El gobieno de éste prohibió que Gorbachov viajara al extranjero hasta que compareciera ante el Tribunal. Pero esta restricción se levantó después de provocar una amplia protesta internacional. En junio de 1992 Gorvachov fue expulsado oficialmente del PCUS acusado de haber contribuido a su caída.
La URSS se disolvió y se crearon numerosas repúblicas independientes, cada una de las cuales siguió su propio y difícil proceso de democratización, que incluyó guerras civiles en Georgia, Azerbaiján y Armenia. El autor de aquella formidable revolución no salía, paradójicamente, prestigiado entre los suyos. En Occidente se le miraba como un héroe, pero en lo que fue la URSS se le evocaba, según diferentes puntos de vista, como un indeciso al que fue necesario desplazar para consolidad los cambios, como un traidor que había acuchillado al socialismo por la espalda o como el responsable de los años más duros que la gente debió padecer desde el final del estalinismo.

Cuando en 1996, Gorbachov presentó su candidatura a la presidencia de la Federación Rusa, obtuvo una votación testimonial (sin respaldo).
Mijael Gorbachov, fue el último líder del partido fundado por Lenin y el último jefe de Estado de la antigua Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas.
No cabe duda de que las cosas fueron mucho más allá de lo que se había propuesto, y que ello en cierto modo lo hizo vacilar sobre la pertinencia del camino emprendido.
Aunque hoy a sus 70 años y viudo ya, Mijael Gorbachov declara sentir no haber podido llevar más lejos la Perestroika en Rusia, y piensa dedicar los últimos días de su vida a derribar otro muro, el que separa a los ricos de los necesitados. Viniendo de quien viene, el propósito merece tomarse en serio.

Conclusión

Definitivamente si alguien pasará a la historia, como un emprendedor o como un héroe, ese debe ser Mijael Gorbachov, quien revolucionó al mundo más profundamente que nadie.
A pesar de que se dice que su pueblo lo llama traidor, sabemos que la juventud rusa no, ya que gracias a él hoy es libre, incluso es posible que por internet hoy mantengamos comunicación con estos.
Prueba de que todo no ha sido negativo para ese pueblo, fue la demostración de cariño expresada a Gorbachov, con la muerte de su esposa Raisa Gorbachov, quien murió en Alemania, y fue la primera dama rusa en salir en público junto a su esposo, cosa que alteraba al Partido Comunista.
Gorbachov hoy transformado en leyenda, declara su optimismo sobre el furtuo de la antigua Rusia y del mundo. A este hombre ya nadie puede discutirle su lugar de privilegio en la historia.
La Perestoika contribuyo a que los nacionalismos poco a poco se vayan quedando de lado y nos sintamos más seres humanos de la Tierra, que respiremos el mismo aire y nos bañemos en el mismo mar.

Lincoln Maiztegui Casas.

Vivimos momentos fascinantes porque, por primera vez, son posibles cambios radicales en una trayectoria histórica de poder absoluto, que dispone de forma indiscutible de las vidas de los ciudadanos y ha concentrado en muy pocas manos las riendas del destino común.

Ahora, que habiendo cometido el inmenso error, ante una sociedad impasible y limitada a la condición de testigo de lo que acaece, de sustituir los valores y principios democráticos por las leyes del mercado, se ha llegado a una situación de una gravedad, complejidad y alcance sin precedentes”.

Federico Mayor Zaragoza.

Otro mundo es posible: Dennis Kucinich

Washington, DC.-
Dennis John Kucinich, diputado demócrata por el décimo distrito de Ohio, considerado como la voz más respetada de los liberales progresistas en el Congreso de Estados Unidos, puede impartir lecciones de congruencia a muchos presuntos izquierdistas, en México, en América Latina y en el mundo.
Kucinich emprende cada día una aventura en pos de la utopía posible.

Ya lo admiraba por su trayectoria, su integridad, su honestidad, su valor a toda prueba. Me produjo un impacto indescriptible al conocerlo en persona, estrechar su mano y dejarme llevar por su don de gentes, su carisma, su sencillez. De baja estatura, delgado, con rasgos afilados, emana de él, sin embargo, una onda irresistible de capacidad política, de calidad humana, de liderazgo.

Le acaban de otorgar el Premio de la Abadía de la Paz al Valor de la Conciencia, uno de múltiples reconocimientos a lo largo de su carrera. La paz, la justicia, el desarme, los derechos humanos, los derechos de los migrantes, los derechos de los trabajadores, la reivindicación de la verdadera democracia frente al poder de las grandes corporaciones y el complejo industrial-militar estadunidense, son sus preocupaciones principales, sus grandes líneas de acción.

Paralelamente, trabaja incansable por sus representados: los electores del décimo distrito de Ohio, que desde 1997 le han entregado su voto. Kucinich, hay que señalarlo para evitar toda confusión, no es un demagogo de fácil palabra, abundante en promesas y avaro en realidades: al contrario. En el haber de su actividad política hay tantos logros, como años ha despachado en el Capitolio.

-Otro mundo es posible -me dice, en tono suave, con voz pausada.

-¿Otro mundo, congresista? -insisto.

-Sí. Otro mundo.

Abre los brazos, hace girar sus manos, mueve los dedos y regresan brazos, manos y dedos, a la tranquilidad del regazo.

-Otro mundo con justicia, con dignidad para todos. Donde no se castigue a los trabajadores para beneficiar a las corporaciones sin alma; donde no se persiga a los inmigrantes por buscar una vida mejor, con un mínimo de dignidad.

-Un amigo francés me ha dicho que también puede construirse otra seguridad, congresista. Una seguridad humana.

-La seguridad se basa en la justicia. En el respeto a los demás, a los diferentes. No la garantizan las armas, ni las guerras.

-Usted se ha opuesto a todas las guerras…

-Y lo seguiré haciendo. A las guerras y a la militarización. A las bases militares de Estados Unidos en el extranjero y en particular, en América Latina. A la Escuela de las Américas, ahora denominada Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación en Seguridad. A la intervención con pretextos humanitarios…

Kucinich habla de México. De América Latina. Explica que otra política también es posible, una que se base en el respeto a la soberanía, al camino que cada pueblo elija para construir su futuro. En el caso de México, rechaza la militarización del combate al crimen organizado.

La preocupa además el libre comercio: los tratados que, como el de América del Norte, han perjudicado a los trabajadores, a los pequeños productores agrícolas, a los artesanos, a los pequeños industriales, en beneficio de las corporaciones multinacionales.

“Los tratados de libre comercio les han quitado empleos y prestaciones a los trabajadores en Estados Unidos, lo mismo que a sus hermanos mexicanos y latinoamericanos. No han sido pensados para beneficio de los pueblos, sino de los privilegiados”.

La compaña permanente de Kucinich por el otro mundo que es posible, le llevó a promover el juicio político del ex presidente George W. Bush y del ex vicepresidente Richard Cheney, por delitos y crímenes en contra de las leyes de Estados Unidos y en contra del derecho internacional.

Pese a que otros legisladores respaldaron la iniciativa, finalmente no obtuvo los votos necesarios para su aprobación, pero Kucinich está convencido de que existieron amplios fundamentos legales, desechados por consideraciones políticas, evidentemente facciosas.

El diputado por el décimo distrito de Ohio se opuso a la invasión de Afganistán, a la de Irak y a la agresión contra Libia. Ha mantenido una trayectoria rectilínea en el rechazo a los golpes de Estado y a la militarización de América Latina. Su firma aparece en una carta de legisladores estadunidenses a Bush, en protesta por la decisión de conceder asilo al terrorista venezolano Luis Posada Carriles, responsable de un atentado con explosivos contra un avión de Cubana de Aviación en 1976, que costó 73 vidas; y otro en Washington, en el que perdieron la vida el ex canciller chileno Orlando Letelier y su asistente Ronni Moffit.

Pero no debe haber lugar a dudas: es un patriota estadunidense, en el mejor sentido del término, del concepto. Ama a su país, lo quiere libre, respetado y respetuoso; seguro, pero no paranoico; protegido, pero no represor.

Kucinich no va por la vida investido de mesías, de caudillo infalible. Es un hombre de bien, un servidor público ejemplar
Dicen que jamás será presidente de Estados Unidos.
Lo siento por los estadunidenses.

Reportaje de Luis Gutierrez Esparza.

Opinión de un economista norteamericano

Tenemos que declarar nuestra independencia de Wall Street

Como muchos otros estadounidenses blancos de clase media de mi edad, crecí pensando que nuestro potente mercado económico y las instituciones políticas democráticas nos hacían la mejor nación, la más próspera en el mundo. Los EE.UU. de mi juventud fueron el producto de un poderoso contrato social que decía que estábamos todos juntos en eso, al menos todos los blancos, y que cada esfuerzo, por pequeño que fuera, era necesario y nos hacía, en conjunto, los mejores. Ese contrato hizo de los EE.UU. la envidia del mundo. Con el movimiento de los derechos civiles, muchos de nosotros tuvimos la esperanza de que ese contrato pudiera extenderse de verdad a todo el mundo.

Entonces Wall Street se volvió codicioso, abandonó el contrato y creó una sociedad egoísta y desigual, controlada por una oligarquía dedicada al cultivo de sus activos financieros personales. Al contrario de lo que la propaganda de la Bolsa de Valores de Nueva York nos ha querido hacer creer, Wall Street es un asesino de empleos, no un creador de empleos. Prospera hundiendo los salarios, eliminando y externalizando empleos norteamericanos y obteniendo tasas de interés usureras de ciudadanos que se ven obligados a pedir préstamos para llevar comida a su hogares o mantener un estilo de vida de clase media. El resultado es un país decadente y sin trabajo.

Wall Street ondea la bandera de los EE.UU. cuando le conviene. Se relaciona con este país como un auténtico extraño, más o menos como los británicos antes de la Revolución Norteamericana. Exenciones tributarias y las desregularizaciones de Wall Street no harán sino reforzar su rol de invasor y destruir más empleos de los que en realidad crea. Un programa efectivo de empleo incrementaría los impuestos sobre las empresas de Wall Street y los multimillonarios y establecería regulaciones restrictivas sobre sus prácticas destructivas.
 

Los ciudadanos somos los auténticos creadores de empleo. Nosotros reconstruimos la capacidad productiva de los Estados Unidos a través de programas e instituciones que apoyan la inversión en los negocios locales, en las granjas y en las infraestructura de personas que tienen interés en ser ciudadanos responsables en sus comunidades. Estos programas e instituciones cuentan con una financiación adecuada, al menos en parte, al utilizar la riqueza financiera obtenida mediante engaños y diversas formas de manipulación financiera improductiva por parte de corporaciones de Wall Street y multimillonarios.

Para construir unos Estados Unidos del siglo XXI que resulten más prósperos, debemos declarar nuestra independencia de Wall Street y construir una Nueva Economía adaptada a las realidades de un planeta finito e interconectado con el mundo del siglo XXI.

La estructura institucional subyacente de esta Nueva Economía deberá buscar oportunidades de negocio positivas, como las empresas locales, que levantaron la clase media estadounidense, la que hizo a los Estados Unidos alzarse como líder mundial en el campo de la industria y de la tecnología, la llevó a cabo el sueño americano de millones de ciudadanos en este país.

Esta economía fue el producto de unas leyes que se pusieron en marcha en respuesta a la Gran Depresión de los años 30, con el objetivo de limitar el poder de Wall Street y hacerla democráticamente responsable de las necesidades e intereses de los ciudadanos.

El desplazamiento del poder político y económico de una economía depredadora, como la de Wall Street, hacia una economía generativa, como la de las empresas locales, es el eje central de la mayoría de las iniciativas que documento o recomiendo en mi libro “Agenda para una Nueva Economía”

La economía de los Estados Unidos en el nuevo siglo XXI será capaz de:

  • Hallar un equilibrio entre el consumo material del país y los recursos naturales.

  • Asegurar a todos los estadounidenses, independientemente de su raza o género, la oportunidad de disfrutar de una vida digna.

  • Atreverse a dar un nuevo paso hacia una verdadera democracia, creando una nación de ciudadanos que tengan una gran responsabilidad en la salud y viabilidad de sus nuevas comunidades locales y su medioambiente.

Los humanos somos una especie de grandes posibilidades. Wall Street ha demostrado nuestra capacidad para crear una cultura de instituciones que explotan, celebran y premian las patologías de nuestros instintos más básicos que desembocan en un individualismo despiadado, la avaricia y la violencia.

Sin embargo, somos capaces, si queremos, de crear una cultura de instituciones que cultiven, celebren y recompensen las capacidades de un orden superior, como la creatividad, la solidaridad y la cooperación que son las que, al fin y al cabo, distinguen al ser humano del resto de los animales.
Podemos evolucionar de un sistema económico volcado a perfeccionar nuestras habilidades hacia la violencia, la competición y la exclusión, a uno destinado a perfeccionar nuestras capacidad de solidaridad y cooperación inclusiva. Podemos dejar atrás las instituciones económicas que agotan las reservas no renovables de energía fósil de la Tierra y que se oponen a su desarrollo sostenible, intentando dominarla y destruir su biosfera en el intento, y evolucionar hacia un sistema institucional que trabaje de forma conjunta con la extraordinaria capacidad regenerativa de nuestro planeta y su excelente sistema de auto-organización.

Habiendo sido testigo de la devastación causada por la Vieja Economía, mi mayor fuente de tristeza proviene de la conciencia de la profunda brecha entre la realidad humana y la posibilidades que estamos desaprovechando.
Mi mayor fuente de alegría y esperanza es el hecho de saber de lo que es capaz el ser humano.

Mi mayor fuente de motivación es saber que está dentro de nuestras posibilidades colectivas liberar el potencial creativo del conocimiento humano positivo hacer realidad esa visión.

Tenemos el privilegio de vivir el momento más emocionante de oportunidades creativas de toda la historia de la humanidad. Ahora es el momento. Tenemos el poder de cambiar el mundo para nuestro bien y el de nuestros hijos. Nosotros somos lo que hemos estado esperando.

David Korten.

Economista americano, profesor de la Universidad de Harvard e importante activista político. Es autor de los libros “Agenda por una Nueva Economía”, “El Gran Cambio: del Imperio a la Comunidad de la Tierra” y el bestseller internacional “Cuando las transnacionales gobiernan el mundo

“Una de las obsesiones que hemos tenido todas las personas que como yo… hemos estado en una atalaya como la que representa la UNESCO, lo que veíamos, es que el mundo era un mundo sometido. En el que no hemos sido ciudadanos, hemos sido súbditos durante siglos, hasta el punto de ofrecer nuestras vidas a los vecinos del poder. Y hemos estado confinados tanto intelectualmente como territorialmente. No sabíamos lo que pasaba a unos kilómetros de distancia. Toda aquella juventud que soñaba con tener el mundo, este otro mundo posible en el que soñamos, de paz y de justicia social, de libertad y de solidaridad.
De momento nos hemos encontramos en que todo aquello nos lo quitan, y nos dicen: No, ahora es el mercado, ahora sólo es el mercado, el mercado es el que nos guiará globalmente a todo el mundo, hacia unos rumbos en los cuales encontraremos el bienestar.

Pero hay que reconocer que para los demás, como en estos momentos los partidos muy sesgados, muy obedientes… convierten a veces las elecciones en contar a los ciudadanos. Pero esto no es democracia, la democracia es tenerlos en cuenta; la democracia es que los ciudadanos cuenten, no que sean contados. Vamos a consolidar a la democracia. Y vamos a decir: No podemos tolerar los ciudadanos, el que los mercados estén en estos momentos, acosando al poder político.
Los ciudadanos no toleraremos la insolidaridad de los que tienen cuentas. Y en España hay muchos en los paraísos fiscales… no dijimos que regularíamos los flujos financieros. No se ha regulado nada. Los paraísos fiscales, para mí, constituyen una obsesión, porque considero que es una insolidaridad total. Y la economía sumergida es otra insolidaridad.”

Federico Mayor Zaragoza.

Nelson Mandela

Nacido en 1918, es un político sudafricano premio Nobel de la Paz. Fue preso político por más de 25 años. En 1994 se convirtió en el primer presidente de raza negra de la República de Sudáfrica.

Algunas de sus frases:

  • Después de escalar una gran colina, uno se encuentra sólo con que hay muchas más colinas que escalar.

  • La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo.

  • Porque ser libre no es solamente desamarrarse las propias cadenas, sino vivir en una forma que respete y mejore la libertad de los demás.

  • Aprendí que el coraje no era la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre él. El valiente no es quien no siente miedo, sino aquel que conquista ese miedo.

  • Deja que la libertad reine. El sol nunca se pone sobre tan glorioso logro humano.

  • No puede haber una revelación más intensa del alma de una sociedad que la forma en la que trata a sus niños.

  • Una buena cabeza y un buen corazón son siempre una combinación formidable.

La educación es el gran motor del desarrollo personal. Es a través de la educación que la hija de un campesino puede convertirse en médico, que el hijo de un minero puede convertirse en jefe de la mina, que un niño de los trabajadores agrícolas pueden llegar a ser el presidente de una gran nación.

Desarrollo Sustentable: otro mundo es posible y necesario.

La primera definición, o más bien, la primera vez que se utilizó el concepto de desarrollo sustentable (se publicó un reporte en 1987, por parte de Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo, titulado “Nuestro Futuro Común”) es la siguiente: “el Desarrollo Sustentable es aquel que puede lograr satisfacer las necesidades y las aspiraciones del presente, sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades y aspiraciones”.

Por lo tanto, el objetivo del desarrollo sustentable, no es otro mas que la búsqueda del bienestar común, hundiendo sus raíces en la ecología y el pensamiento sistematizado de la producción de bienes y servicios, y su distribución; pero de manera cíclica, y no lineal, donde cada parte del ciclo depende de la otra.

Sin embargo, encasillar el concepto en una sola definición, limitaría las aspiraciones del desarrollo sustentable. Próximamente, se definirá de una manera más amplia y bajo un esquema integral, todos los aspectos de la sustentabilidad y sus implicaciones.

Y aquí viene la pregunta ¿Por qué desarrollo sustentable?

Según Jorge Planelló; “El coste de las guerras, la destrucción de los bosques o los efectos del calentamiento global son las consecuencias de un modelo que busca el beneficio económico a toda costa”.

Nada más acertado: bajo el sistema económico imperante; se busca el crecimiento (y no siempre desarrollo) a toda costa; sin pensar en las consecuencias ambientales, sociales y económicas que las sociedades de consumo no alcanzan a ver.

Según Calvelo Ríos; las definiciones sobre crecimiento y desarrollo son las siguientes:

Crecimiento: en una economía creciente o con fuerte crecimiento, sus elementos de intercambio, bienes y servicios, son simples mercaderías que se mueven en uno u otro sentido según la oferta y demanda, ya sea en forma interna o hacia mercados externos.

Desarrollo: en una economía desarrollada, y cuyo objetivo es el desarrollo de una sociedad, los recursos se distribuyen para mejorar las condiciones de vida de todos los que la conforman.

El mundo y los recursos se están agotando; la brecha entre ricos y pobres se agudiza día con día. Los pueblos indígenas siguen siendo despojados y marginados… veamos, por lo tanto, el desarrollo sustentable como un solo concepto que abarca los siguientes aspectos en la sociedad:

El desarrollo sustentable como concepto integral.

Sustentabilidad económica

La sustentabilidad económica es esencial, dota de recursos al proceso para que este pueda continuar. Bajo el enfoque neoliberal, se ve imposible que se llegue a una real sustentabilidad económica en los países del Tercer Mundo; esta ya casi demostrado que es un esquema que margina y excluye. Por lo tanto, en este primer punto ya hay un conflicto de intereses; entre poderosos y desposeídos.

Sustentabilidad ecológica

Fundamental, pues sin ella no se puede pensar a corto ni a largo plazo en el porvenir de la civilización; actualmente se vive una crisis medioambiental. Los recursos naturales se deben administrar de una forma racional.

Sustentabilidad energética

Se debe desarrollar en base a los demás elementos del desarrollo, de manera que no los afecte de ninguna manera, y que más bien, los complemente, buscando fuentes renovables de energía.

Sustentabilidad social

Busca la equidad, que todo lo anterior beneficie a todos y no a unos pocos poderosos, cosa que sucede actualmente.

Impedimentos para la expansión del desarrollo sustentable

Existen muchísimas razones por las cuales las alternativas del desarrollo sustentable ante el esquema capitalista, aún no han proliferado en medida de lo necesario en las últimas décadas. En palabras de David Holmgren, el principal obstáculo de la sustentabilidad sería

“La aceptación adictiva del crecimiento económico a cualquier precio, y los poderosos intereses creados de gobiernos y corporaciones que se resisten a perder poder con una transición como esta […]”
Evidentemente, la auto-suficiencia no produce beneficio alguno para los dueños de este mundo, que se han encargado de que las personas dediquen sus vidas a formar parte de la red del consumo; sin que se detengan a pensar y analizar las implicaciones del consumo desmedido.
Citando a Holmgren, de nuevo; “El mismo sistema de poder que exprime y explota a los menos poderosos, calma a los mil millones de clase media, mayoritariamente en el norte, complaciéndoles con el descenso e incluso la caída de los costes de la comida, agua, energía y otros bienes esenciales derivados […]”

Es necesario reestructurar y enfocarse en las oportunidades y no en los obstáculos, buscando soluciones prácticas para la producción y consumo responsable en la sociedad, buscando la autosuficiencia. Inevitablemente se va por ese camino, pues hay que detener este desenfrenado tren del consumo irresponsable y capitalismo salvaje; de otro modo se llevaría a la humanidad entera al colapso.

Lo anterior no es catastrofista, es lógico: existen sólo un número limitado de recursos naturales; por ejemplo, si todo el mundo consumiera al ritmo de EUA, se necesitarían de 3 a 5 planetas. Y solo tenemos uno. Esto llegará al límite si no se detiene. Y ya hay quien se atreve a retar y a poner en jaque al sistema.

Alrededor del planeta, comunidades enteras (sean de países de Primer Mundo o Tercer Mundo), formando cooperativas, estimulando el comercio local, promoviendo el consumo de productos orgánicos, exigiendo el comercio justo, respetando al ecosistema, procurando siempre la distribución equitativa de bienes y servicios, ofreciendo verdaderas alternativas en cuanto a políticas económicas, ambientales y sociales.

Aun falta mucho por hacer, y son muchos los retos e impedimentos, sin embargo el desarrollo sustentable es el camino para resolver muchos males que aquejan a la humanidad.

Autor: Revista Vinculando