REFLEXIÓN  

es ANTAKARANA

 

Técnicas de Buena Voluntad

Introducción

Muchas personas, interesadas por el giro que toman los asuntos mundiales, sienten la necesidad de hallar nuevas formas para ayudar a resolver los problemas mundiales. Desean trabajar en forma original y sin embargo muy a menudo no saben como comenzar ni qué hacer.

Algo debe ser ofrecido, algo que esté basado en las cualidades humanas esenciales de amor y comprensión, y que al mismo tiempo sea lo suficientemente práctico como para asegurar resultados positivos.

La cualidad humana más contagiosa que puede ser utilizada con eficacia es la energía de la buena voluntad. Y lo que más se necesita hoy en el mundo son actividades basadas sobre un uso más amplio de esta dinámica y armonizadora energía.

Las técnicas que siguen fueron diseñadas para brindar una guía práctica a todos aquellos que tienen buena voluntad en sus corazones y quieren contribuir a establecer la armonía en el mundo; una paz que esté basada en valores más seguros que los del pasado, una paz que se apoye en una planificación más sana, cuya base sea el desarrollo del espíritu de comprensión y de cooperación.

Estas técnicas poseen en sí mismas la fuerza necesaria para derribar y construir un nuevo orden mundial más adecuado a las demandas inteligentes y a las necesidades de toda la humanidad. Ellas pueden ser utilizadas por el individuo o desarrolladas grupalmente; estas técnicas son flexibles y adaptables a cualquier circunstancia.

La Ciencia de la Buena Voluntad

El uso inteligente de la buena voluntad es una ciencia. Existen técnicas definidas que pueden ser utilizadas: Primero, se debe localizar y habilitar la fuente de buena voluntad. Segundo, se debe utilizar esta energía inteligente y constructivamente en el propio medio ambiente.

Mucha gente ha confundido las ideas sobre la buena voluntad. Tienden a verla como algo ineficaz, como benevolencia pasiva o una actitud sentimental. Estas erróneas interpretaciones deben ser corregidas.

La buena voluntad tiene que ver con el poseer correctas actitudes, y es mucho más que una actitud y con toda certeza no es ineficaz ni negativa. Es una energía positiva y dinámica.

De hecho, es “la voluntad de hacer aquello que es bueno”, es una energía progresista plena de propósito y que puede ser utilizada efectivamente por aquellos que trabajan para el progreso de la humanidad.

La buena voluntad posee cualidades benéficas que producen efectos igualmente positivos en las relaciones humanas. Su influencia magnética y contagiosa facilita la solución de todo tipo de problemas de relación. Todo conflicto humano puede ser resuelto si la energía de la buena voluntad es utilizada práctica y creativamente, pero no será posible hallar soluciones duraderas y satisfactorias si esta energía está ausente.

La potencia de la buena voluntad se deriva de su propia naturaleza esencial, que es un aspecto del amor divino, y el amor divino es la energía más poderosa que existe. La humanidad, en su presente estado de evolución, puede responder a esta energía y expresarla en forma práctica a través de la buena voluntad.

La energía de la buena voluntad es la más potente y abundante energía disponible en esta época, y es por medio de su utilización, deliberada y científicamente, que la humanidad puede resolver los urgentes problemas mundiales, con los cuales se enfrenta y establecer correctas relaciones humanas en el planeta.

La fuente de la buena voluntad se halla en los niveles espirituales, y todo el mundo tiene acceso a ella. Cada uno de nosotros, a través de nuestras mentes y corazones, está ligado a los niveles espirituales internos de la conciencia del alma, y a la Jerarquía espiritual de seres, y a la totalidad del universo. Cada uno de nosotros es parte de un gran y subjetivo sistema de relaciones, el que puede ser llamado “sistema vertical de relaciones”.

La buena voluntad y otras energías espirituales están fluyendo constantemente a través de este sistema vertical, disponible a las mentes y corazones de la humanidad, siendo al mismo tiempo una poderosa influencia sobre los asuntos humanos. Nuestro contacto con este sistema puede ser mantenido y reforzado a través del enfocado y controlado uso de la mente y de las emociones, lo cual hasta cierto punto se logra mediante la plegaria, pero es por medio del controlado uso de la mente en la meditación, que podemos científicamente habilitar la fuente de la buena voluntad y proveer un canal a través del cual ella puede fluir, para nuestro propio uso y el de los demás. Cada uno de nosotros es parte de otro sistema de relaciones, comprendiendo nuestra familia, la gente con quienes trabajamos, nuestros amigos, vecinos, los grupos y organizaciones con los cuales estamos en contacto, nuestra comunidad, nuestra nación y la familia de naciones. Esta compleja red puede ser llamada nuestro "sistema horizontal de relaciones”. Dentro de este sistema ocurren todo tipo de dificultades, aparecen los conflictos que causan dolor y sufrimiento, y se desarrollan los problemas para los cuales, a menudo, parece no haber solución. A este nivel suelen presentarse completas roturas de relaciones. Somos nosotros quienes contribuimos a estas dificultades, y está dentro de nuestra capacidad el ayudar a resolverlas. Esto lo podemos hacer por el uso inteligente de la buena voluntad.

El primer paso es vincularnos con el sistema vertical de relaciones y, por el uso del pensamiento concentrado y la meditación, convertirnos en canales disponibles para la entrada de energía vital y armonizadora, a través de toda la red horizontal de relaciones.

Podemos irradiar buena voluntad poderosa y sistemáticamente por medio del poder del pensamiento. También podemos irradiarla manteniendo actitudes correctas y basando nuestras decisiones en el principio del mayor bien para el mayor número; además podemos asegurarnos de que todas nuestras relaciones funcionen sobre una base recta y apropiada para el bien de todos los que en ella participan.

Actuando en el Medio Ambiente

La energía de la buena voluntad es la más abundante y poderosa energía disponible en el mundo. Si se la utiliza deliberada y científicamente es capaz de resolver los urgentes problemas mundiales con los cuales nos enfrentamos. Sin embargo, ¿cómo puede el hombre ser persuadido a usar esta energía? Demasiado a menudo ella yace adormecida e inutilizada como una enorme y aún no desarrollada potencia.

La ausencia de la buena voluntad es una de las causas fundamentales de los problemas humanos. El poder de solucionar estos problemas está en manos de los hombres y mujeres de buena voluntad. Necesitan salir de la inercia y actuar demostrando así la efectividad de esta poderosa energía.

La buena voluntad puede ser utilizada de varias formas, puede ser expresada por el pensamiento, por el sentimiento, por la palabra hablada y puede ser dinámicamente manifestada a través de la acción práctica. Tomar partido en algún sector de las necesidades humanas, trabajar creativa y constructivamente por el interés del bienestar humano, es una poderosa y práctica expresión de la buena voluntad.

Cada uno está rodeado de incontables oportunidades para actuar que tenemos que aprovechar y tenerlas en cuenta. Debemos responder a las necesidades humanas a medida que se manifiestan en nuestro entorno, en el lugar en que trabajamos y en donde vivimos. Principalmente debemos actuar por propia iniciativa.

El establecimiento de la buena voluntad comienza con el compromiso individual en la acción dinámica. Un pequeño comienzo sería como encender una llama. Una vez que está hecho, la energía comienza a fluir. A medida que el trabajo progresa la energía fluye con mayor abundancia, haciendo del individuo un canal en su propio medio ambiente.

No existe riesgo de que se agote la energía ya que es infinita y nunca falla. Pero si uno deja de trabajar, entonces, la energía dejará de fluir. Inversamente cuanto más duro se trabaja más potentemente fluirá la energía de la buena voluntad.

Los hombres y mujeres de buena voluntad son, potencialmente, el más rico capital en cada nación, y ellos pueden tener una tremenda influencia cuando están correctamente asociados.


Existen hoy millones de personas de buena voluntad, pero muchos están afligidos por la incertidumbre, padeciendo un sentido de futilidad, con falta de visión y de liderazgo, permaneciendo inactivos. Necesitan ser inspirados, alentados y que se les enseñe como utilizar la poderosa energía a la que han accedido. Todo esto es más fácil si tienen un ejemplo personal de alguien que ya está trabajando.

Un grupo de gente sirviendo unida es mucho más poderoso y efectivo que la suma de sus contribuciones individuales, porque la energía de la buena voluntad fluye más abundantemente a través de un grupo que a través de sus individualidades separadas. Se dice que dos personas trabajando unidas incrementan su potencia a la de tres, y que tres personas lo hacen a la de siete. Y así el poder de la afluencia de energía continuará incrementándose en una progresión geométrica en la medida de que nuevas personas se unan al grupo.

Resumiendo, la energía de la buena voluntad puede compararse a la de una corriente eléctrica. Como la electricidad necesita establecer la conexión e iniciar el trabajo antes de que la corriente fluya. Y tal como la electricidad, la buena voluntad puede ser usada en una cantidad de formas práctica para proveer “luz”, “calor” y “circulación de potencia” para la transformación del propio medio ambiente. Nuevamente utilizando la analogía eléctrica, a medida que uno trabaja con la energía de la buena voluntad es establecido un “campo electromagnético" o aura en el propio medio ambiente, que es capaz de atraer y orientar a aquello que entra en su área de influencia.

La Buena Voluntad Destruye las Barreras y Construye Rectas Relaciones

“Que la unión interna sea demostrada y cesen las divisiones externas".

“La movilización de un grupo de hombres y mujeres de buena voluntad no es un sueño místico que espera a Dios para ser realizado y depende del futuro para enderezar las cosas”.

Un efecto de la buena voluntad es que revela las divisiones. En el presente existe un amplio reconocimiento de las divisiones que tienen lugar en la vida política, económica, social y religiosa de todas partes. Existen divisiones entre individuos, grupos y naciones. Pero esta revelación de las divisiones va acompañada por los esfuerzos para eliminarlas, lo que es evidente en la actividad de miles de grupos y de organizaciones que trabajan para derribar las barreras y establecer las correctas relaciones humanas.

Ante los problemas de la separatividad la buena voluntad se manifiesta de tres formas:

1. Revelando la división.

2. Derribando las barreras y los muros de la separatividad.

3. Construyendo puentes para restablecer las rectas y sanas relaciones.

¿Cómo podemos participar en esta tarea de construcción y ayudar a que estos esfuerzos sean más efectivos de lo que los son actualmente?

Podemos comenzar con un diagnóstico de nuestras propias actitudes hacia la buena voluntad: ¿Tenemos buena voluntad, no solo respecto de nuestros semejantes sino también hacia nosotros mismos? A menudo nuestros esfuerzos están bloqueados por nuestros propios fracasos y sentimientos de ineptitud e incapacidad. Podemos comenzar con la tarea de curar nuestras propias divisiones internas. Una actitud de buena voluntad hacia nosotros mismos puede simplificar nuestras vidas y permitirnos ser un ejemplo en la expresión de la buena voluntad en nuestras relaciones, eliminando las divisiones en el hogar, en los negocios y en todos los sectores de nuestra vida.

En la construcción de rectas relaciones y al reparar las divisiones necesitamos reconocer otro efecto de una actitud práctica de la buena voluntad: la visión de nuevas alternativas.

Nuestra percepción del mundo, la cual creemos es verdadera, está determinada en gran medida por nuestros valores y actitudes.

Mucha gente se caracteriza por una “percepción polarizada”. Esta percepción polarizada consiste la tendencia a confundir una verdad parcial con una verdad total.

Una investigación reciente demostró que el cerebro es capaz de registrar un número muy limitado de “items independientes” de información al mismo tiempo. En forma similar a una radio, la mente sintoniza los diversos mensajes a los cuales está expuesta tomándolos de uno en uno. Nuestras actitudes básicas determinan aquello que nosotros filtramos a través de nuestra percepción y por lo tanto influyen nuestra concepción de la realidad.

De lo antedicho podemos concluir que fácilmente pueden interrumpirse las comunicaciones entre las personas que ven solamente un aspecto de la situación. El concepto de percepción polarizada nos ayuda a comprender por qué a veces la gente rechaza tan violentamente temas como la política, la religión, los problemas raciales, la economía o tantos otros. Este concepto nos ayuda a reconocer nuestra tendencia a confundir una parte de la figura con el cuadro entero.

Muchas divisiones se producen entre individuos o naciones que tienen ideas fijas opuestas. Una actitud de buena voluntad ayuda a reconocer que las diferencias entre las ideas fijas son el resultado de las diferencias en la percepción de la realidad. Tal reconocimiento nos brinda un nuevo panorama en el campo de las comunicaciones. Abre las comunicaciones a la impresión de nuevas ideas, y aún más, abre las comunicaciones entre la gente de diferentes puntos de vista.

Hasta ahora, el efecto de la opinión pública ha sido sentido en tiempo de crisis en respuesta a algún evento de importancia. Tal clamor es usualmente una reacción contra alguna injusticia o error cometido, porque hasta el presente no se ha concertado un esfuerzo para movilizar la opinión pública mundial hacia metas de mayor alcance o en líneas más positivas.

El impedimento de tal movilización es la ausencia de una fuerte cohesión en los intereses de la humanidad como un todo. Los esfuerzos son generalmente de orden nacional, regional o cultural. Sin embargo, un mayor interés por la humanidad debe ser promovido si es que vamos a encontramos con los problemas que nos enfrentan como ciudadanos del mundo.

¿Cómo es que la opinión pública mundial va a ser organizada en términos de buena voluntad?

Algunos pasos prácticos son posibles:

1. Buscar similitudes en los problemas que aparecen en dos o más naciones.

2. Averiguar las soluciones que se han usado en otras áreas, sea que hayan tenido éxito o no.

3. Buscar aquellas personas y grupos que invierten su energía y dinero en educar e implantar programas de carácter creativo e inclusivo, en lugar de atacar las sugerencias y personalidades de otros grupos.

Un primer paso para crear una opinión pública dinámica es la educación para la buena voluntad en las distintas actividades mundiales. Nunca antes ha habido tantos grupos y organizaciones esforzándose para satisfacer las necesidades humanas en forma constructiva. La tendencia en el pensamiento humano hacia el cese de los conflictos indica un gran paso hacia adelante en los asuntos humanos. Los procesos para resolver los conflictos no están aún completamente activos pero la tremenda aspiración hacia la armonía está lentamente alejando a la gente de las divisiones y de la separatividad hacia el uso de la energía de la buena voluntad para producir correctas relaciones humanas.

Hacia la Resolución del Conflicto Entre lo viejo y lo Nuevo

Si los asuntos mundiales van a ser transformados de modo que lleven al establecimiento de correctas relaciones humanas, es esencial que los nuevos valores emerjan dentro de la vida de la humanidad y, a medida que estos valores aparezcan, es evidente que se pondrán en conflicto con los valores contemporáneos que corresponden al pasado.

Donde se encuentra la separatividad, la competencia, la ambición y la irresponsabilidad, debe producirse la inclusividad, cooperación, preparación y responsabilidad para el bien común.

En medio del conflicto entre lo viejo y lo nuevo se encuentran los hombres y mujeres de buena voluntad de todo el mundo, procurando establecer correctas relaciones humanas, ellos establecerán un grupo de magnitud mundial que será el agente y el medio en el que los asuntos mundiales serán transformados. De modo que enfrentando este problema ellos encuentran un desafío fundamental: ¿Cómo puede ser resuelto el conflicto entre lo viejo y lo nuevo?

Un primer paso para responder a esta pregunta es el examinar el conflicto desde la perspectiva de las fuerzas. Esencialmente un conflicto es el choque de dos fuerzas opuestas. Una fuerza puede manifestarse en forma mental, emocional o físicamente. Una fuerza puede tomar la forma de una idea, de una aspiración, de un deseo o de una acción física. Otra característica de la fuerza es la voluntad, la intención o el móvil que la impele en una dirección. Entonces, cuando las fuerzas se reúnen en una forma física, emocional o mental y sus móviles impulsores están en oposición unos con otros aparece el conflicto.

Una visión de los asuntos humanos desde una perspectiva de la fuerza revela dos grandes fuerzas luchando por el dominio en todas las áreas de la vida humana. Existe una fuerza de evolución procurando establecer correctas relaciones humanas, una nueva civilización y una nueva conciencia. Y también existe una fuerza de involución que está presente en todas las formas y condiciones de la vida que impide el desarrollo evolutivo en el reino humano.

La fuerza evolutiva es la propia fuerza de la divinidad, impulsando constantemente una mayor perfección en la manifestación material. Aquellos que afirman un principio divino en el hombre y el universo, no deberían pasar por alto el hecho de que este principio debe, necesariamente, ser desarrollado en los asuntos mundiales. Tal principio está presente en todos los períodos de la historia del mundo y en las visiones, ideas, valores e ideales que guiaron y guían a la humanidad hacia su próximo logro.

Hoy, la fuerza evolutiva se demuestra en la visión de una humanidad y de una civilización global, basada en el principio de la unidad en la diversidad. Esta fuerza está presente en los valores de inclusividad, cooperación, participación y responsabilidad para el bien común, todo lo cual debe caracterizar ahora la política internacional, la economía mundial, las relaciones entre las razas y etnias, la religión y, en fin, en todas las áreas de la vida humana. La fuerza evolutiva se manifiesta a través de todas las acciones emprendidas por la humanidad que llevan la conciencia espiritual a la vida física y a la subsiguiente realización de su unidad.

En contraste, la fuerza involutiva toma la forma de antiguos ideales y de hábitos de pensamiento que han servido en su propósito de traer a la humanidad a su presente punto de desarrollo, pero que deben ahora desaparecer si es que la nueva era va a ser introducida como se aspira.

La fuerza involutiva es la inercia de aquellas tendencias separatistas y egoístas que si les fuera permitido dominar, producirían una limitación de la vida y su eventual destrucción.

Comprendiendo el conflicto básico en los asuntos mundiales en términos de fuerzas, el rol de los hombres y mujeres de buena voluntad es evidente: la función del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo es la de lograr un equilibrio de las fuerzas de desintegración y destrucción realizando en sí mismos las fuerzas de integración y de construcción.

Para compensar la fuerza involutiva, los hombres y mujeres de buena voluntad necesitan encarnar la fuerza evolutiva que establecerá un nuevo orden mundial.

La palabra encarnar posee la clave para la comprensión de cómo la buena voluntad puede armonizar el conflicto entre lo viejo y lo nuevo de tal manera que contribuya al desarrollo del Plan divino. El diccionario Webster define la palabra encarnar (embody) como: dar cuerpo a; hacer algo concreto y definido. Entonces, para encarnar esta fuerza evolutiva, los hombres y mujeres de buena voluntad deben darle forma a esta fuerza en sus propias vidas, a través de sus palabras, aspiraciones y acciones. De este modo servirán como canales de fuerza, la fuerza que creará el nuevo orden mundial.

En el proceso de encarnar la fuerza evolutiva, se focaliza la conciencia sobre la construcción de aquellas formas que harán emerger la nueva era; por medio de este enfoque en el factor de construcción se deja de atacar a aquellas formas que están impidiendo el progreso, así se obtiene una tendencia gradual hacia la estabilización y la armonía.

El conflicto ente lo viejo y lo nuevo no se solucionará satisfactoriamente por medio del ataque a aquellas formas que encarnan la fuerza involutiva. El ataque sólo lleva a más división y separatividad, a una postura de defensa más fuerte y, por lo tanto, a reforzar aquellas formas que se está buscando superar. Cuando se ataca lo negativo se le está dando mayor poder.

Que los individuos “no se resistan al mal pero que se organicen y se movilicen hacia el bien de modo que se refuercen las manos de los trabajadores que están del lado de la rectitud y del amor, entonces el mal encuentra menos oportunidad”.

La efectividad de encarar las fuerzas evolutivas, de promover y alimentar lo positivo más que de atacar lo negativo, está ejemplificada en un artículo escrito por Elisabeth Mann Borgese, del Centro para el Estudio de las Instituciones Democráticas, en el cual trataba el tema de la investigación del uso pacífico de los océanos: “en nuestro trabajo sobre los océanos hallamos algo que puede ser un nuevo acercamiento a la paz y el desarme. Dos cosas son claras, las necesidades industriales y las militares en el conflicto por el espacio oceánico. A medida que la necesidad industrial aumenta, las necesidades militares deben retroceder. En nuestro trabajo sobre los océanos, por lo tanto, no imponemos el desarme como un requisito previo para el establecimiento de un tratado oceánico. Tal propuesta no tendría esperanza alguna. En cambio, si las necesidades pacíficas del espacio oceánico y de la cooperación económica en los océanos prosigue, las necesidades militares serán dejadas a un lado y la guerra entre los miembros de un tratado oceánico será tan improbable como lo es entre los miembros de la Comunidad Económica Europea”.

El reconocimiento de promover lo positivo más que el de criticar lo negativo es también evidente en los recientes movimientos de la juventud de occidente y en el trabajo de las Naciones Unidas. Comentadores de los movimientos de la juventud han señalado, que el relativo aquietamiento de la juventud durante los años recientes no se debe a la apatía sino al reconocimiento de que el único verdadero camino para transformar el mundo no es el de atacar las condiciones existentes en el mundo sino el de tomar parte activa para que una transformación positiva pueda llevarse a cabo.

Como dice un dicho popular: “Si no eres parte de la solución, entonces eres parte del problema”.

El veinte por ciento de los esfuerzos de las Naciones Unidas están dirigidos al trabajo por la paz y a la creación de relaciones cooperativas e interdependientes en diversas áreas de la actividad humana, todo lo cual sirve como cimiento para el nuevo orden mundial.

La positiva fuerza evolutiva es incipiente en cada área de la vida humana. Los hombres y mujeres de buena voluntad, que reconocen que sus vidas están inextricablemente interrelacionadas con la totalidad y que ellos influyen al todo por medio de la fuerza de sus ideas, aspiraciones y acciones, necesitan aprender a encarnar en sus vidas aquella fuerza que traerá la emergencia del nuevo hombre y de la nueva civilización. Esto requerirá aprender a discernir entre la fuerza evolutiva y la involutiva a medida que ellas aparecen en el mundo de los asuntos humanos.

En la medida que los seres humanos tomen activamente su lugar promoviendo la fuerza evolutiva de la divinidad, el equilibrio en los asuntos mundiales será logrado, llevando a la humanidad a su próximo gran logro.

El Principio de Compartir

Se acepta generalmente entre los pensadores que uno de los mayores problemas que enfrenta hoy el planeta es el de compartir correctamente los recursos de la Tierra. La gravedad del tema, más la inexperiencia de la humanidad al tratar los problemas globales, conspiran contra nosotros al punto de agobiarnos cuando nos enfrentamos con las grandes necesidades que persisten en el mundo: alimento, vivienda, educación, salud, la libertad de expresión y los recursos energéticos, entre otros.

A veces ayuda a clarificar nuestra comprensión, sobre las necesidades y sus soluciones, mirar el asunto desde un punto de vista más elevado que el elemental nivel físico.

Quizás comprender que el principio de compartir tiene una implicación mucho más profunda, puede darle una dimensión nueva a nuestra comprensión. Un aspecto del significado del compartir es el de participar, utilizar, experimentar o disfrutar con los otros sin ninguna implicación particular de propiedad, simplemente uso mutuo. No hay aquí ninguna sugerencia de caridad o de dar algo de nuestra pertenencia a otro, donde la gratitud está implicada, más bien existe la suposición de que todo lo que es compartido no es propiedad de alguien en particular sino que pertenece a todos. Ningún dar ni recibir (simplemente compartir aquello que el planeta nos ofrece para el bienestar de toda la humanidad). Este es un concepto particularmente difícil de entender y aceptar debido al hábito de la propiedad que nosotros hemos establecido con firmeza. Cuando sea comprendido por los hombres y mujeres de amplio criterio de todo el mundo, que la meta del correcto compartir es el mayor paso hacia las correctas relaciones humanas, este aspecto de la vida será más concienzuda y atentamente estudiado.

Pítágoras, enseñando a sus discípulos la mejor forma de transmitir ciertos valores y principios elevados, explicó que la raíz de la justicia era "aquella a través de la cual todos los hombres podrían llamar a una misma cosa, mía y tuya". Obviamente esto es posible mediante la influencia del alma, el “Alma Una”, es decir, a través de este punto de vista espiritual, de amplitud planetaria. Raramente se comprende que compartir es en esencia una manifestación de síntesis y el efecto natural de la justicia en su forma más clara.

Desde un punto de vista global, todos los recursos, todas las tierras y todos los esfuerzos y logros humanos pertenecen a la humanidad. Hablamos aquí de justicia desde un punto de vista realista e inclusivo. El nuevo orden mundial reconocerá que los productos del mundo, los recursos naturales del planeta y sus riquezas intelectuales no pertenecen a ninguna nación y deben ser compartidos por todos. Una próspera y correcta distribución organizada de los productos de la tierra y los tecnológicos, será desarrollada cuando la vida humana se base en la necesidad de cada nación y sobre sus propios recursos internos y en las necesidades de los pueblos, todo ello se logrará cuando se tome conciencia de la totalidad.

Las Naciones Unidas han instituido un plan para construir un stock de granos, para asegurarle al mundo el alimento necesario para tiempos de malas cosechas o de desastres naturales. El plan exhorta a ciento veintisiete países a que mantengan un mínimo de seguridad en los stocks de granos de acuerdo a sus circunstancias, para poder socorrer a las áreas golpeadas por emergencias. Cuando se establezca una red mundial de computación y sea puesto al servicio de la realización de un inventario de los recursos disponibles, veremos un uso más amoroso de la tecnología por parte de la humanidad. La ONU realiza planes similares en otros temas como la Ley de la Conferencia Oceánica sobre las Plataformas Marítimas, el Tratado Antártico, la utilización Pacífica del Espacio Exterior, más otros que están siendo desarrollados para la distribución y utilización de los recursos aún no reclamados.

Quizás el compartir como opuesto al dar y recibir pueda comprenderse con mayor claridad a la luz de un dicho Sufí que dice "un hombre posee solamente aquellas cosas que no pueden ser perdidas ni siquiera en un naufragio". Esto elimina casi todo. El tomarlo en cuenta hace que cada uno deba volver a examinar el ejercicio y hasta la idea de la propiedad privada.

¿Cómo puede ser transformado, en forma práctica, el concepto de “aquellos que tienen y aquellos que no tienen” en uno más inclusivo e iluminado, el de compartir para el beneficio de todos?

La familia de naciones debe actuar considerando su responsabilidad para con el mundo uno, toda empresa nacional debe tener en cuenta su responsabilidad global. Los recursos de todo el planeta deben ser compartidos, al igual que la herencia cultural e intelectual de las naciones que pertenece a toda la humanidad y no son exclusivas de una nación. Este concepto no implica un estado mundial sino el desarrollo de una conciencia pública universal que conforma la unidad del todo. Ello incluye, por ejemplo, el apropiado desarrollo y el correcto gobierno de cada unidad nacional de modo que pueda realizar adecuadamente sus deberes internacionales y formar parte de una hermandad mundial de naciones. Cuando el sentido de seguridad nacional esté adecuadamente basado en las correctas relaciones y no en la fuerza, entonces será posible enfrentar este asunto con profundidad y coraje.

Las viejas costumbres están tan profundamente inculcadas, tan poderosamente alineadas con los antiguos espejismos de codicia y temor, con la dualidad deseos contra necesidades, que es necesario realizar primero un acercamiento abstracto al tema para comenzar a clarificar, en forma personal, nuestro pensamiento.

Las actitudes de posesión comenzaron en el momento en que fuimos educados para compartir “nuestros” juguetes con otros niños. Se nos decía: “compartan sus juguetes”. Aún hoy es raro que se le enseñe a un niño que un juguete está solamente en su custodia para usarlo todo el tiempo que quiera. No es necesario que renuncie al juguete sino solamente es preciso enseñarle que renuncie a su deseo de posesión, a su apego a la idea de que es suyo y de que puede hacer con él lo que quiera, para siempre. Raramente se le enseña al niño la responsabilidad de “custodiar” las cosas como algo opuesto a poseerlas. Al educar a nuestros niños en la necesidad de compartir para una libre circulación de todas las cosas esenciales, hacemos un verdadero comienzo para establecer un nuevo orden de valores.

No es habitual que se comprenda que no es tanto la actual posesión de muchos objetos y cosas lo que nos retiene en nuestros esfuerzos hacia la inclusividad sino nuestra imagen mental de lo que “hacemos con nuestra propiedad”. Si mentalmente compartiéramos todo a la corriente de vida planetaria, aunque físicamente lo retuviéramos en custodia, reconoceríamos al mismo tiempo que estaríamos libres del peso de la posesión. Es la idea de "tener y guardar" la que no está alineada con el flujo y ritmo natural. En la medida en que comenzamos a examinar y reajustar nuestra actitud de posesión y de propiedad con respecto a la de confianza y custodia, seremos útiles para la solución de este problema planetario. Cuando reconozcamos que todos los recursos pertenecen temporalmente a quienes tienen necesidad de ellos en un momento dado, el flujo circulatorio de la naturaleza podrá distribuir las riquezas entre toda la humanidad sin el impedimento del egoísmo y la sed de posesión individual. Desde el punto de vista de Una Humanidad la justicia de compartir la riqueza y los recursos de la tierra es la idea y práctica más razonable. Como la energía sigue al pensamiento, cada uno de nosotros puede comenzar el trabajo de reorientar la actitud egoísta de la humanidad eliminando estas actitudes en nuestra propia vida. De la misma forma en que un hombre pensando claramente y con buena voluntad puede transformar el clima mental de su entorno, así, miles de hombres y mujeres de buena voluntad, pensando en las ideas de justicia, de compartir, de correctas relaciones humanas e indicando los nuevos ideales y valores pueden lograr el efecto acumulativo de irradiar Luz y Amor alrededor del planeta.

El compartir debe ser enfatizado y desarrollado y el bien de la familia de naciones debe ser interpretado como lo es el bien de una nación o de un grupo de naciones. La educación de la opinión pública en este sentido puede realmente mejorar la identidad nacional y la cultura de un país. La justicia de compartir, sobre una base planetaria, no es únicamente un ideal hacia el cual hay que dirigirse sino que es una necesidad para la instauración de la Nueva Era.

El Principio de Cooperación

Cooperar es operar, trabajar juntos. No existe en la naturaleza un ser viviente que sea completamente independiente, cuando este principio de interdependencia es reconocido encuentra su expresión correcta en el principio de cooperación. La cooperación es esencialmente una característica humana y está basada en la equidad de mérito para cada individuo. Sin embargo, pocos hombres admitirán que su familia, su clase social, su raza o su nación, no son superiores a otras, esto provoca que se dificulte la sana cooperación entre los hombres.

Para trabajar verdaderamente unidos es necesario un reconocimiento de la singularidad de cada uno y una apreciación de aquello que tiene para contribuir con los demás al esfuerzo común. Cada individuo es único y cada raza y nación tiene una contribución única que hacer para producir la rica variedad de la humanidad.

Cada hombre, mujer o niño, ama, espera, teme y aspira. Todos nosotros somos capaces de ofrecer un amoroso sacrificio y servicio, sin importar nuestra raza, nacionalidad, religión o clase.

El principio de cooperación nace, no de la condescendencia o de la imposición sino del reconocimiento de que trabajando con otros por el bien común beneficiamos a la humanidad como un todo y por lo tanto a nosotros mismos.

El principal obstáculo de tal reconocimiento y deseo de cooperación es que inicialmente deben ser sacrificados el orgullo y el sentimiento de superioridad.

La sospecha y el temor hacia el prójimo deben ser erradicados abriendo el propio corazón y la mente a los demás, al realizar esto, uno debe hacer un ajuste que puede parecer extraño al comienzo, pues tal vez sea ajeno a los patrones habituales de conducta y a los antiguos hábitos y creencias.

La cooperación existe hoy en variados niveles y para distintos sectores del quehacer humano. En muchos casos está basada en intereses individuales o nacionales.

En la guerra existe la cooperación entre aliados para alcanzar la victoria; en la política hoy cooperación entre naciones, generalmente para el beneficio de cada nación particular; en los negocios hay cooperación entre las empresas multinacionales para el beneficio de sus integrantes; en la ciencia existe cooperación para el desarrollo de alguna teoría. Las relaciones internacionales entre distintas ideologías están basadas, generalmente, en la lucha para conseguir sus propios objetivos. Sin embargo, un ejemplo de cooperación entre creencias opuestas y de más amplios horizontes pueden encontrarse en los monumentales cambios efectuados entre la ex URSS y los EE. UU y Alemania en materia de desarme y colaboración mutua, o en la reunificación de las dos Alemanias, las diversas cumbres realizadas por la infancia, el continente antártico, la ecología en Río, Eco '92, entre otras.

Otros ejemplos de cooperación se manifiestan en los diversos proyectos especiales de la Naciones Unidas, mediante sus agencias especializadas, para abolir las necesidades más urgentes en el área de la salud, la educación, la alimentación, y el desarrollo económico social en escala internacional. Estas y otras decenas de miles de Organizaciones No Gubernamentales de ayuda muestran una amplia evidencia en contra de la teoría de que el hombre es un “animal competitivo” que solo puede desarrollarse luchando contra sus semejantes. La competencia, y peor aún, el odio entre razas, ideologías y naciones, no son producto de la naturaleza humana sino de la distorsión y de la supresión de la misma. Cuando todos los hombres respeten a sus semejantes y cada uno sea el que cuide a su hermano, entonces, la competencia y su producto la riqueza y la pobreza personal serán cosas del pasado.

Este sentido de justicia y respeto mutuo no es en forma alguna un nuevo factor en la historia humana pues muchas de las llamadas “comunidades primitivas” crearon sociedades justas y armónicas. La codicia y la explotación no aparecen sólo cuando hay falta de alimentos y bienes sino que surgen también cuando hay un exceso de ellos. Cuando la autoindulgencia y los distintos deseos del hombre son favorecidos y hasta estimulados, situaciones como la de la explotación del débil por el fuerte encuentran un campo propicio. Esto nunca ha sido tan evidente como hoy donde los países poderosos que “tienen” siguen enriqueciéndose y creciendo mientras los países que “no tienen” se estancan y empobrecen cada vez más. No sólo los países ricos no ayudan a los pobres sino que las dádivas son dadas de tal forma que al final el país rico se beneficia y el país pobre que recibe tiene que luchar por sostener su economía en lugar de mejorarla. Incluso a este nivel internacional, en donde es esperable encontrar el principio de compartir más activo, vemos el constante crecimiento del abismo entre el pobre y el rico. No obstante, actualmente, los países están comprendiendo que cuanto más hondo cae un país en la pobreza, más riesgo hay para el desarrollo global de la comunidad mundial. El fracaso para producir la participación de estos países en la economía mundial es un peso para los intercambios globales. Más aún, es una fuente potencial de violencia.

Ya sea en casa o en las relaciones con el exterior, el principio de cooperación va de la mano con el principio de compartir. El compartir de la responsabilidad, tanto como el compartir de los recursos materiales y la correcta cooperación responden, ambas, al principio rector y a la cualidad de la vida. En la industria, por ejemplo, la eficiencia y la producción no dependen solamente de la dirección sino principalmente de la habilidad de los trabajadores. En la educación tenemos la misma necesidad de compartir y de cooperación mundial, cada individuo puede ser al mismo tiempo alumno y maestro. Puede ser alumno de aquellos que poseen el conocimiento y la habilidad que él necesita y el maestro de aquellos que necesitan sus conocimientos y habilidades. La comunidad misma puede ser una fuente inagotable de conocimientos para todos en la medida en que todos participen en ella, en su vida y servicio comunal. El individuo puede ampliar su conciencia, de sí mismo y del mundo, compartiendo experiencias con sus congéneres.

De la misma forma todos podemos contribuir al bien común ejerciendo nuestra ciudadanía, interesándonos por nuestra sociedad y cuidando de ella, procurando armonía y bienestar para todos y respetando las diferencias culturales e ideológicas. De esta manera podemos participar activa y voluntariamente, compartiendo responsabilidades en la construcción de una vida más rica, variada y cooperativa para todos en nuestra comunidad y nación.

Cooperar es dar con generosidad y también recibir con gratitud. En la nueva era entrante, las correctas relaciones humanas y la cooperación para el bien de toda la humanidad es la nota dominante.

Servir Oportunamente

"El hombre de la hora llegó en el momento oportuno para salvar el día".

La humanidad reconoce así a sus héroes y a sus grandes personajes, aquellos cuyo trabajo lleva a las civilizaciones hacia adelante, a su próximo y necesario paso. La clave está en el ritmo del tiempo, un factor esencial en el servicio efectivo. Un agudo sentido del ritmo del tiempo nos capacita para actuar en el momento más propicio haciendo que nuestra acción tenga altas probabilidades de causar el efecto deseado; de otro modo lo que hagamos puede verse limitado haciendo que nuestro esfuerzo se desaproveche o tenga, en el mejor de los casos, un mínimo efecto.

Para desarrollar este sentido del ritmo sería de ayuda reflexionar sobre dos características de la evolución de la humanidad:

1º. La primera característica aparece en el Eclesiastés: “Para todo hay un tiempo y un momento, para cada propósito bajo el cielo”. De la aceptación de esta máxima resulta un auténtico cambio de las actitudes hacia la vida diaria. La paciencia reemplaza al impulso y a la conducta esporádica. Si hay una situación en la que los valores son errados y el cambio no es oportuno, se aprende a trabajar silenciosa y pacientemente, actuando donde nos sea posible, contentos de esperar el momento óptimo en el cual las semillas pueden ser sembradas y pueden ser producidos los verdaderos cambios en la conciencia. Esto es realmente práctico porque el servidor busca siempre la posibilidad de contribuir a un crecimiento favorable, en lugar de expresar sus actitudes personales. La aplicación de este principio implica la aceptación de que hay momentos en los cuales algunos cambios son posibles y, también, otros momentos que no lo son. Cuando el tiempo no es apropiado, debemos aceptarlo y dirigir nuestra atención hacia otras direcciones. Esto es lo que los agricultores hacen en invierno cuando ningún sembrado, ni labranza, ni buenas intenciones harán que las semillas germinen.

2º. La segunda característica es que: “el tiempo siempre es propicio para hacer algo”. Se requiere sabiduría para determinar ese “algo” para el cual el tiempo está preparado. Siempre existen oportunidades, aunque ellas no sean las que el servidor tenía en mente en un principio. Los momentos en los cuales no se requiera la actividad física son oportunos para el estudio, la contemplación y algo muy importante, la preparación para el servicio. Cuando es necesario servir activamente, junto a nuestros compañeros, debemos concentrarnos en poner en práctica los valores que conducen a las correctas relaciones humanas. En cambio para poder aplicar con éxito la segunda característica descripta debemos aceptar las cosas tal cual son y trabajar con esas situaciones en la forma en que se presentan. Enfrentando los desafíos del correcto empleo de las oportunidades lograremos la capacidad de vivir una vida de servicio.

Puede ser de ayuda observar que, si bien el tiempo impone ciertas limitaciones al principio, el libre albedrío no es de ninguna manera violado por el desarrollo del sentido del ritmo del tiempo. Con este sentido, una persona es siempre libre de hacer su voluntad cuando quiera. Pero sin una firme comprensión de las reglas básicas del universo respecto al ritmo, no es probable que logremos muchas de nuestras metas.

La naturaleza ha provisto los ciclos, un patrón fundamental para comprender y trabajar con las dos características del tiempo. Los ciclos son más claramente visibles en las estaciones del año, en las fases del mes lunar y en la rotación de la Tierra sobre su eje que produce el amanecer, el mediodía, el atardecer y la noche. El patrón de los ciclos es nuestra garantía de que hay un tiempo para todo y que cada momento es propicio para algo. Aprendiendo a observar los puntos recurrentes en los ciclos que gobiernan los asuntos individuales, cada servidor puede trabajar por el bien general con creciente habilidad en la acción, desarrollada a través de la alcanzada armonía con el tiempo.

Pensando acerca del tiempo y de sus ritmos, surge una pregunta: ¿Qué tiempo es el actual? Si este periodo de tiempo es propicio para hacer algo, si existe una oportunidad, ¿qué puede ser ese algo?

La respuesta más probable es que éste es el tiempo de la fase final del trabajo de preparación para la reaparición de Cristo. Algunos pueden preguntarse si es éste verdaderamente el tiempo de la reaparición o tan sólo otro punto crítico milenario, al igual que sucedió mil años después de Cristo. Esto sólo puede ser resuelto a través de la comprensión intuitiva de cada uno de nosotros sobre el significado de la reaparición de Cristo, en relación con los acontecimientos presentes. Existe un exaltado sentido de la proximidad en este último cuarto de siglo veinte. En estos tiempos, grandes cambios pueden ser acercados a la humanidad y a otros reinos de la naturaleza. Es posible que los efectos del servicio prestado alcancen ahora mayor distancia y profundidad dentro de la conciencia humana y esto como nunca antes había ocurrido. El día de la oportunidad está con nosotros, sin embargo éste también pasará. Es necesario que cada servidor aumente sus esfuerzos para utilizar más plenamente la oportunidad de los tiempos.

¿Qué hacer, entonces, para responder a este único período en la historia de la humanidad?

Lo más importante se encuentra en la conciencia. Todos pueden contribuir a aclarar el camino en la conciencia para ir hacia el sendero de retomo del Cristo, por medio de la meditación reflexiva inteligente. Tal meditación sirve para clarificar el campo de la conciencia humana de manera que la humanidad pueda ver más claramente.

La meditación sobre la inminente reaparición de Cristo pondrá al individuo en contacto con sus fuentes internas de energía, de modo que él pueda trabajar en el segundo campo de acción, su servicio físico exterior. El servicio prestado en la vida cotidiana comienza compartiendo la radiación interna con toda la vida del planeta, permaneciendo en el ser espiritual y desde ese punto continuar hacia adelante. Sólo queda que el individuo busque concienzudamente su oportunidad para el servicio, confiando en que, a través de la voluntad de servir, las puertas serán abiertas y las oportunidades se presentarán. Cristo posee en grado sumo el sentido del ritmo y del tiempo y aparecerá sólo cuando las condiciones sean las apropiadas; de aquí la absoluta necesidad de preparación. A menos que nosotros cumplamos nuestra parte el Cristo no podrá cumplir con la suya.

Permitámonos entonces, esforzamos para servir en la forma más completa en los próximos años y para cooperar con el Cristo haciendo el trabajo que sólo nosotros podemos hacer.

El Significado de la Creatividad

Pensando acerca del rol de la creatividad individual para la transformación del planeta consideraremos y aclararemos primero, nuestra comprensión del proceso creativo. Para el propósito de esta serie de pensamientos enfocaremos nuestra conciencia en la Creatividad, como el proceso de darle forma a los valores que carecen de ella. Un enfoque de la creatividad desde este ángulo nos llevará a algunas observaciones interesantes.

Por supuesto que hay muchos ejemplos de este proceso, podemos ver al pintor que da forma a su manera de ver el mundo; el dramaturgo que hace lo mismo con las profundas emociones; el filósofo que da forma verbal a las ideas abstractas o a una base moral de la correcta conducta en el mundo. Pero en el presente contexto, el ejemplo más significativo sería el del individuo que encarna en su propia vida los más elevados principios espirituales y morales que es capaz de manifestar.

Puesto que la creatividad no es un área exclusiva del artista, la vida creativa es una oportunidad y una responsabilidad de cada conciencia individual. Esencialmente, entonces, el rol del creador es el del mediador, un transformador de energía, sea ésta la energía del pensamiento o la energía latente en la materia. Podemos recordar la ecuación de la relatividad de Einstein, que presenta la teoría de que la energía y la materia son una y la misma cosa, siendo la luz el factor de conversión. También podemos recordar la reiteración ocultista de esto en la declaración de que el espíritu (energía) es materia en su forma más elevada y la materia es espíritu en su aspecto más denso. Podemos referimos también al lugar del hombre en el Cosmos señalando que el ser humano creativo, a través de la luz de la conciencia, transforma la energía y le proporciona un vehículo para su expresión dentro de la materia.

El individuo creativo es como un toma eléctrica móvil. Tal como una toma provee un contacto entre la energía eléctrica pura y sus usos visibles, como por ejemplo una provisión de luz y calor, o la actividad de ciertas máquinas, el individuo creativo provee una salida física para la expresión de cualquier idea o energía que él pueda contactar. Así como la electricidad fluye espontáneamente a través de cualquier nuevo canal que le sea presentado, de la misma forma la energía que fluye a través del individuo creativo se manifiesta espontáneamente, a medida que es enfocada y dirigida por él. El enfoque y la dirección específicos de esta espontaneidad dependen de la receptividad o conductividad del medio ambiente del individuo y de sus tendencia personales. La corriente de ideas y energías a través de la fuente creativa va desde el artista que trabaja en su propio caballete hasta el alma consciente que utiliza su propia vida para la expresión de alguna idea o trabajo superior.

La pregunta es: ¿De qué manera ayuda la creatividad a transformar el planeta, a establecer un orden mundial basado en las correctas relaciones entre los hombres, entre el hombre y los otros reinos de la naturaleza, un mundo cuya nota clave es la armonía?

Una simple revisión de la historia revela la importancia del esfuerzo creativo. Los avances de la humanidad dependieron de aquellos quienes pudieron hacer contacto y expresar coherentemente aquellas energías e ideas cuya expresión llevarían al próximo paso a la humanidad. Ya sea en la religión, política, educación o ciencia. Ha dependido de aquellos que lograron la habilidad de hacer contacto, en diversos grados, con la fuente de toda sabiduría.

Si bien la historia demuestra el valor de la creatividad, no hace ver la cantidad y cualidad de las vidas individuales que han ayudado a conformar el curso de los acontecimientos humanos invisibles. El doble reconocimiento de aquello que la historia dice y de aquello que calla, sugiere nuestro propio significado con agentes creativos en este tiempo.

Por cada Cristo o Einstein han habido miles que han trabajado efectivamente dentro de sus respectivas esferas de influencia. Muchos han cumplido su parte en la ampliación de las nuevas ideas y cualidades dentro de la vida de la humanidad y han permanecido en forma anónima, excepto para sus amigos y colaboradores.

Probablemente, cada individuo pueda ahora a través de una respuesta creativa a las necesidades del presente y con un visión de futuro servir para establecer los nuevos patrones de cooperación que atañen al bienestar de todos los hombres que servirán como los cimientos de la nueva era.

Podemos expresar buena voluntad en todos los aspectos de la vida. Aquellos que están interesados por el arte pueden manifestar buena voluntad en las obras que producen. También existe la creatividad del comerciante que atiende a sus clientes con buena voluntad, la creatividad del gerente de una planta industrial que motiva a los trabajadores a través del respeto y la inspiración más que por el uso de su autoridad. La creatividad del agricultor que establece una relación armoniosa con la tierra y el reino vegetal. En síntesis, no hay ningún área en la cual no se pueda expresar creativamente la buena voluntad.

La efectividad de estos modos de vivir creativamente para producir cambios puede parecer pequeña cuando se considera individualmente. De todos modos hay un efecto definido y cuando se considera al grupo globalmente, los efectos están más allá de toda expectativa. La demostración de las técnicas de la buena voluntad tienen un impacto sobre los corazones y las mentes de todos los hombres que no puede ser logrado por las más inteligentes discusiones. Por esta razón, el individuo verdaderamente creativo será siempre distinguido por su voluntad de hacer, tanto como de hablar acerca del hacer.

El valor de la iniciativa creativa en producir cambios es inestimable. El bienestar de nuestra sociedad planetaria depende de aquellos que pueden percibir nuevas formas de trabajo y demostrarlas a sus semejantes. Que cada uno de nosotros, entonces, renueve sus esfuerzo para estar en la creatividad del ser espiritual. Que cada uno de nosotros cumpla su parte para implementar las soluciones a los problemas que encara la humanidad como un todo, porque las soluciones son posibles para aquellos que quieren tener conocimiento. Unámonos todos en un grupo formado subjetivamente y trabajemos juntos en la creación del nuevo mundo que hemos visualizado.

El Uso de la Voluntad

La afluencia de la –Fuerza de Shamballa—, como se denomina en oriente a la fuerza de la voluntad, ofreció durante los Tres Festivales Espirituales de 1975 una oportunidad especial a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, como un grupo, para meditar y dirigir las energías e ideas con creciente poder. Esto se mantiene desde entonces.

Cada expresión de buena voluntad depende, tanto como podamos comprenderlo, de su potencia para corresponderse con la Voluntad Divina. La afluencia y la estimulación de la voluntad, contactada en el plano mental de la conciencia, potenciará inevitablemente a los seres de voluntad egoísta tanto como a los de buena voluntad. Es obvia la urgente necesidad de que los hombres y mujeres de buena voluntad concentren sus esfuerzos en utilizar la creciente afluencia de la energía de la voluntad en el pensamiento positivo y dinámico. Con esta energía podemos sintetizar las diversas fases de la crisis planetaria, pensar en términos globales y trabajar para el bien de la totalidad.

¿Cómo puede lograrse esto?

Sabemos que la canalización subjetiva y el trabajo de radiación en la meditación tienen un efecto constructivo y curativo porque la buena voluntad es una expresión de la energía del Amor. El amor es la cualidad y la característica universal de la vida divina en nuestro sistema solar y por lo tanto en este planeta. Utilizando el principio de que “la energía sigue al pensamiento" la mente puede invocar y dirigir todo tipo de energías, incluyendo la de buena voluntad, cuando sea necesario.

Cuando un grupo tiene una comunión de pensamiento, el poder del pensamiento se incrementa geométricamente. Nosotros utilizamos nuestro sistema horizontal de relaciones con la familia, la nación y la humanidad para distribuir la energía que contactamos en los niveles espirituales o verticales de conciencia. Es desde estas fuentes espirituales que la afluencia de la energía de la voluntad penetra en la conciencia humana.

Esta energía puede inspirar el pensamiento en línea con la más elevada fuente del bien planetario y proveer el poder de implementar soluciones inclusivas. Posee siete aspectos que indican siete líneas de manifestación que incluyen: La Voluntad de Emprender, de Unificar, de Evolucionar, de Armonizar, de Crear Causas y de Expresión. Estos aspectos de la voluntad permiten el progresivo descenso de las ideas desde las fuentes superiores amorfas hasta su más amplia expresión en el mundo físico. La Voluntad de Emprender: es la fuente de un claro y sostenido propósito, el cual contactamos a través de la comprensión del propósito y del Plan para la humanidad. A través del pensamiento meditativo podemos alcanzar nuevas ideas e incrementar nuestra visión. Esto inspira la iniciativa en la acción.

La Voluntad de Unificar: resulta de esta iniciativa en la medida en que vemos la necesidad de terminar con las diferencias entre los hombres y las naciones. La energía de la buena voluntad, como una expresión del amor sabiduría, es una energía unificadora que crea una atmósfera de unidad y unicidad en la cual pueden ser halladas las soluciones a todos los problemas.

Una verdadera experiencia y expresión de las correctas relaciones humanas llevarán inevitablemente a la unidad de la humanidad.

La Voluntad de Evolucionar: puede ser llevada desde la aspiración de progreso individual hacia la voluntad de ayudar en la evolución de toda la raza. Comprendiendo nuestra total unidad con toda la vida, sabemos que la evolución individual está inevitablemente ligada con el crecimiento de cada miembro de la familia humana. Nos salvamos a nosotros mismos sirviendo y amando a los demás.

La Voluntad de Armonizar o de relacionar: utiliza un método fundamental de la evolución; a través de armonizar y de relacionar todas las partes de la vasta totalidad planetaria se pueden establecer las condiciones que ofrezcan el máximo de oportunidad para la evolución de cada miembro de la familia humana y de los reinos inferiores. La armonización de los conflictos que afectan los asuntos humanos puede ser obtenida a través del sacrificio de los intereses materiales, resultando de ello el compartir los recursos materiales y un crecimiento de los valores espirituales.

La Voluntad de Actuar: por parte de la humanidad, para determinar nuestras acciones de acuerdo al mayor bien para todos. Promueve el alineamiento de nuestras actividades con un propósito más elevado. Es a través de la humanidad y la dedicada acción de los hombres y mujeres de buena voluntad que los propósitos y los planes pueden ser implementados.

La Voluntad de Producir Causas: conscientemente alineada con los más elevados propósitos, puede poner en movimiento aquellos acontecimientos que promueven el Plan, porque cada acción que emprendemos causa una ola de efectos.

La Voluntad de Expresar: es el anclaje final de las energía en la vida diaria exterior. Esto significa vivir una vida en la cual expresamos el propósito divino y el Plan de evolución.

Cada etapa de la vida está implicada, desde nuestro principal propósito vital, a los pensamientos cotidianos, las palabras y las acciones.

El impacto de la fuerza de Shamballa estimula todos los aspectos de la voluntad en cada área de la vida, ya sea económica, política y social. La oportunidad durante los Tres Festivales Espirituales, en cada año, para dirigir esta energía para ayudar y estimular a aquellos que cooperan con el Plan no tiene parangón.

Esta fuerza de Shamballa ha sido llamada "El fuego de la voluntad de Dios", y es efectiva, utilizándola correctamente, teniendo en cuenta que el poder de manifestarla yace en su acción grupal.

Nuestra capacidad para expresar correctamente la voluntad se acrecienta en la medida en que nos vemos a nosotros mismos como una parte del grupo mundial de hombres y mujeres de buena voluntad. Manteniendo al grupo de servidores planetarios en el círculo del amor divino, podemos crear en la conciencia humana las necesarias ideas de compartir, cooperar, fraternidad y unidad, las cuales pueden inspirar a la humanidad a dirigirse hacia nuevas metas de evolución. Por medio de nuestra intensificada voluntad al bien servimos como un poderoso estímulo para la expresión de buena voluntad alrededor del mundo.

Libertad y Responsabilidad

El nuevo servidor debe concentrarse en la actividad constructiva y dejar de criticar el viejo orden de la vida. La propuesta y el desafío es la creación de nuevos lineamientos en la construcción del futuro. No es inteligente gastar tiempo y energías en atacar lo incorrecto, debemos dirigir todas nuestras energías para crear el nuevo mundo a través del cual puedan manifestarse las más altas expresiones espirituales. De este modo la opinión pública se enfocará gradualmente en lo nuevo bello mientras los viejos patrones establecidos caerán en decadencia por falta de atención y desaparecerán.

Debemos aprender que “el sectarismo no es de ninguna manera una señal de desarrollo espiritual”. Por lo tanto no se utilizan palabras como anti o pro ya que tales términos alimentan automáticamente el odio y la agresión y refuerzan la resistencia al cambio, colocando a la defensiva a quienes así se expresan. En último análisis, debemos recordar que todos somos hermanos y que defendemos lo que creemos justo.

Los movimientos de “Luchadores por la libertad” y la “liberación” de todas clases, de variados tipos y distintas nacionalidades han surgido en gran número alrededor del mundo. Algunos no son violentos, otros se proclaman abiertamente como terroristas, utilizando armas de guerra y la violencia indiscriminada para alcanzar sus fines. El rechazo de la ley, nacional o internacional y la indiferencia por los derechos y libertades no produce la libertad sino la anarquía. La libertad siempre se desarrolla dentro de límites bien definidos que establecen un patrón de conducta para todos y que ningún individuo o grupo puede transgredir.

Violentos o no, los objetivos proclamados son, en la mayoría de los casos, la liberación de algunos grupos sociales que continúan sufriendo las limitaciones impuestas por otro grupo con mayor poder. Ambiciones y presiones políticas a menudo distorsionan los principios originales, lo que debe tenerse en cuenta, considerando muy especialmente estos factores.

Los fines nunca justifican los medios pero la libertad y la liberación de aquellos que se ven privados de disfrutar de los derechos humanos, inherentes a todos los seres humanos, son asuntos de interés justificado. ¿Cómo abordaremos entonces la exposición de nuestro tema?

Es de vital importancia comprender que la libertad es un principio fundamental. Este no es un concepto ilusorio soñado por la humanidad en los momentos de desesperación y de necesidad, cuando nos hacemos conscientes de la opresión o de la explotación. La sustancia del mundo en la cual todos participamos de una equitativa divinidad y con iguales derechos, está impregnada de ciertos principios o cualidades. Tales principios son las diferencias básicas, las cualidades esenciales o los tipos de energía, el fundamento con el cual todas las cosas están construidas. Ellas dan forma a una cualidad distintiva.

Estos principios fundamentales inherentes a la sustancia de nuestro mundo, incluyen los principios de: Voluntad, Amor e Inteligencia. Al mismo tiempo, estos principios se diferencian en varias cualidades subsidiarias o tipos de energía, tales como los principios de Relación, Cooperación, Compartir y el de Libertad, que a su vez produce su propio principio correlativo: el de la Responsabilidad.

Se ha dicho que "la libertad trae sus propias responsabilidades", por lo tanto, los verdaderos "luchadores por la libertad” en este mundo, son aquellos en quienes está firmemente presente y activo el principio de la responsabilidad; aquellos que alcanzaron en sí mismos la libertad. La libertad de todas las limitadas actitudes de la mente y el corazón, que encierran la inteligencia y enceguecen el ojo de la visión.

A través de una desarrollada y sensible aceptación de la responsabilidades personales, los hombres y las mujeres de libre pensamiento y acción, elegirán actuar dentro de los pormenores de cualquier situación que enfrenten y bajo las circunstancias existentes. No se desvían frente a los fanáticos idealismos, que aún teniendo una meta fracasan en los pasos intermedios que deben ser dados. Estamos viviendo en un periodo de transición entre la vieja era de Piscis y la nueva era de Acuario. Una idea de la nueva era aplicada con el idealismo de la era pasada, que generalmente lleva a extremos de fanatismo, es algo difícil y peligroso. Mucha gente está respondiendo a la idea de la nueva era pero ésta puede ser mal conducida y confundida con los métodos de la vieja era. También puede suceder que sea presentada una fuerza de la era pasada en el “ropaje” de la nueva era con resultados destructivos y retrógrados. Estas fuerzas en conflicto pueden ser reconocidas claramente en el presente, por ejemplo en un fino idealismo como el de una comunidad mundial de naciones y las muchas actividades irreales que resultan de ello, y la idea misma de la libertad de la cual también han resultado formas de adhesión fanáticas que socavan el principio implicado.

Las cuatro libertades de Franklin D. Roosevelt, son aún una meta para una amplia franja de la familia humana. La libertad de temor, la libertad de expresión, la libertad de necesidades, y la libertad de creencias, van al corazón de las necesidades físicas, emocionales e intelectuales de muchos millones de personas en el mundo de hoy. Estas libertades dependen en gran medida de la disposición de aquellos que están en una posición de poder y de autoridad, en el gobierno, en la religión y en otros estamentos de la sociedad institucional, por un lado, y por otro dependen del resto de la sociedad civil.

La libertad de espíritu es esa habilidad interior y subjetiva (que todos poseemos) de liberar la conciencia de los efectos del control y la limitación de la vida cotidiana; es una capacidad inherente y puede ser nutrida y liberada en la forma de una expresión activa, para convertimos en agentes de una nueva forma de vida.

La verdadera libertad, la libertad espiritual, trabaja de adentro hacia afuera, afectando no sólo la vida personal del “alma libre”, sino alcanzando con fuerza liberadora la conciencia de todo aquel que lucha contra los límites que lo restringen.

En un mundo interdependiente como el actual, ningún individuo puede liberarse por sí mismo de sus propias cadenas y limitados estados de conciencia sin que al mismo tiempo afecte a la conciencia de toda la familia humana. Aquellos principios planetarios básicos de Voluntad, Amor y Actividad Inteligente, impregnan la sustancia de nuestras vidas, el aire que respiramos, nuestro trabajo y las relaciones que establecemos. Ellos motivan a aquellos quienes están en proceso de lograr la maestría de sí mismos y de sus circunstancias, impregnan la atmósfera del mundo del pensamiento, de la política y de la comunicación. Estimulan la tendencia de unir y de actuar en todas las ocasiones con buena voluntad y con buena fe. Estos principios otorgan la simiente de la divinidad en los corazones y las mentes humanas e incrementan la capacidad del hombre para ser libre.

Debemos situarnos en la perspectiva de la humanidad una, de la humanidad como un reino de la naturaleza, una parte de la totalidad espiritual, cuando enfrentamos los problemas mundiales que nos ocupan y tratamos de solucionar. El hambre, la violencia, la pobreza, la ignorancia, la superstición deben ser enfrentadas. Ocuparnos de las necesidades de la vida diaria ya es un acto meritorio, hacer libres a las personas de todo el mundo de las necesidades y los temores es un trabajo y una responsabilidad básicas para toda la humanidad. Sin embargo esto es sólo el comienzo, un primer paso en el alivio físico y emocional que llevará a la apertura de la conciencia humana hacia la comprensión de las sutilezas y potencias de la vida misma, la vida espiritual que aguarda la liberación de cada ser humano.

Un “hombre libre” es en realidad aquel cuya vida está basada en el Plan de la evolución y es controlada por el alma; es una vida responsable y comprometida, sabia e iluminada, plena de amor y de inteligencia e completamente involucrada en el proceso de evolución dentro de nuestro planeta; es un cooperador en la meta acuariana de fraternidad, unidad, paz y progreso para la totalidad de la humanidad.

La Creación de una Opinión Pública Iluminada

La historia de la humanidad ha sido la de la comprensión y el uso de ideas aplicadas a la vida humana y la de la manifestación siempre creciente de nuevos conceptos.

Las ideas se relacionan primero con aquellos impulsos espirituales y creativos que remplazan lo antiguo y construyen la “nueva casa”, la nueva civilización en la que vivirá la humanidad. Ciclo tras ciclo y civilización tras civilización, la refrescante corriente de las ideas entrantes ha condicionado las moradas del hombre y su modo de vida y de expresión. A través del impacto de estas ideas, la humanidad evoluciona adecuándose en forma más apropiada a la vida de la divinidad.

Existen siete procesos generales que todas las ideas constructivas y elevadas deben seguir antes de que puedan traer cambios efectivos en la conciencia humana.

Estos siete métodos son:

1º. Imposición: aquellos que utilizan las ideas en esta forma las esgrimen con poderoso impacto, enfatizando los principios de gobierno que deben ser asimilados por la humanidad. Estas ideas producen dos desarrollos. Primero inician un periodo de destrucción y disolución de aquello que es viejo y constituye un impedimento, lo cual es seguido, en segundo término, por el claro resplandor de las nuevas ideas y la subsiguiente captación por las mentes inteligentes de la humanidad. Tales ideas encarnan grandes principios y cualifican la nueva era.

2º. Pensamiento profundo, meditación y asimilación: quienes trabajan con las ideas de esta forma las llevan a las profundidades del conjunto de la humanidad construyendo una matriz en la cual las nuevas ideas tienen la oportunidad de crecer y desarrollarse. Así las nuevas ideas pueden crecer rápidamente en poderío para producir cambios.

3º. Manipulación y adaptación: a medida que las ideas emergen de las conciencias elevadas de aquellos que piensan en términos de principios y altos valores, éstas son presentadas atractivamente (magnéticamente) por el segundo tipo de trabajadores, tales ideas son tomadas luego por este tercer tipo de trabajadores, adaptadas a las necesidades inmediatas y presentadas en forma verbal por la fuerza del intelecto.

4º. Armonización: estos trabajadores mezclan las nuevas ideas con las viejas de modo que no haya una brecha o ruptura peligrosa. Producen un verdadero compromiso y adaptan lo nuevo y lo viejo de manera que sea preservado el verdadero patrón. Ellos están ocupados en el proceso de establecer un puente, pues son los verdaderos intuitivos y tienen la capacidad del arte de la síntesis de modo que su trabajo pueda ayudar a impulsar una verdadera presentación de la imagen divina.

5º. Investigación: estos son trabajadores que investigan la forma para hallar la idea oculta, su poder motivador. Este es el arte del investigador científico. Comprendiendo el significado detrás de los acontecimientos externos, reconociendo las causas que crean las circunstancias, estos trabajadores preparan el nuevo mundo en el cual los hombres trabajarán y vivirán una más consciente y profunda vida espiritual

6º. Idealismo y deseos evocados: el principal trabajo de los servidores en esta línea es el de capitalizar la desarrollada tendencia de la humanidad de reconocer las ideas pero evitando fanatismos y deseos superficiales, entrenando a los pensadores mundiales a desear ardientemente el bien, lo bello y lo verdadero, para que la idea que debe ser materializada pueda ser tomada de los planos mentales y revestida con una forma de la Tierra.

7º. Movimiento organizado: esta tarea se sitúa en el plano físico y está caracterizado por una potente implantación rítmica. Este es un método que está acrecentando su poder y utilización. Trasladar el ideal a una actividad constructiva de modo que pueda encarnar tanto del propósito del Dios como pueda la humanidad, requiere mucha habilidad en la acción.

La diferencia entre los métodos de la era pasada y los de la nueva era pueden reconocerse en que en la vieja era un individuo imponía una idea a sus semejantes y en la nueva un grupo capta una idea, lo que produce idealismo grupal, focalizándola en una forma definida, llevando a cabo el nacimiento de esa idea sin la dominación o imposición por parte de ningún individuo.

La opinión pública es la creciente respuesta a las ideas masivas gracias a la rapidez en la evolución de la inteligencia humana. Esta opinión pública ha sido objeto de un gran abuso. La psicología de masas y el determinismo de las multitudes han sido explotados a lo largo de las épocas porque los que no piensan y son de naturaleza emocional, son llevados fácilmente en cualquier dirección. Hasta ahora esto ha sido utilizado para tomar ventajas por aquellos que no participan internamente de la búsqueda de lo mejor para toda la humanidad. Ha sido utilizada para fines egoístas más que para el bien de la totalidad.

Una opinión pública enfocada, determinada e iluminada es la fuerza más potente del mundo. Ninguna ideología, nación o ningún grupo poderoso de seres humanos es inmune a su influencia. No tiene parangón, pero ha sido aún poco aprovechada. El problema que enfrentamos es la creación de una opinión pública iluminada, basada en los principios espirituales como una fuerza positiva en el mundo.

La opinión pública iluminada es positiva, no produce receptividad negativa por sus efectos. Su premisa subyacente es que el pensamiento y la energía de la masa humana pueden ser dirigidos hacia correctas líneas de modo que los buenos móviles y la acción inteligente puedan prevalecer en los asuntos humanos.

En el centro de la responsabilidad por lograr una opinión pública iluminada se encuentra el poder y el mérito del individuo, resumidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Cada uno de nosotros, como individuo, es una parte definida e integral del todo. Los valores del individuo están con toda certeza basados en la inherente divinidad del espíritu humano y en la integridad del todo. El reconocimiento del bien general, de “uno para todos y todos para uno” es la base de la opinión pública iluminada.

Dos principios espirituales son necesarios como puntos focales para la creación de un una fuerza iluminada dentro de los asuntos mundiales. Estos son: Luz sobre el camino y Buena Voluntad práctica. La Luz se muestra como positividad, la Luz en el camino es la iluminación de las mentes de los hombres de modo que ellos puedan ver las cosas tal como son y puedan alcanzar móviles correctos para lograr correctas relaciones humanas. La Buena Voluntad es el poder motivador esencial para la correcta acción. La Luz revela las metas, la Buena Voluntad en la acción libera la energía necesaria para el logro de tales metas.

A través de los siete métodos: Imposición, Pensamiento Profundo, Adaptación; Armonización, Investigación, Idealismo y Movimiento Organizado, estos dos impulsos creativos de formación, la Luz esencial y el Amor, tienen el poder de reorientar las ideas de las masas de toda la humanidad y, aprovechadas por muchas mentes inteligentes de todo el mundo, pueden atraer la idea de correctas relaciones humanas al punto de que se conviertan en el ideal de las masas. Así comenzarán a tomar forma en los asuntos del público en general, de todas las naciones y de toda la humanidad.

Somos capaces de compartir nuestra idea sobre las inmensas posibilidades de la opinión pública iluminada. Se ha dicho que "nada puede detener una idea cuyo momento ha llegado". Cualquiera que haya luchado para trabajar con ideas y llevarlas a la práctica en forma constructiva, sabe bien que precediendo el nacimiento de una idea hay un largo y arduo proceso de pensamiento, de aplicación y de referir la idea a las circunstancias cotidianas, todo lo cual introduce la verdad captada dentro del plano físico del planeta.

Una idea que ha sido introducida en la mentalidad pública lo ha hecho porque el profundo y responsable pensamiento de muchos individuos ha preparado el camino para su inclusión en la arena de los acontecimientos humanos.

Buena Voluntad, el Puente Hacia la Nueva Civilización

Existen hoy en el mundo más de cuatro mil millones de personas. Cada ser humano tiene una vida independiente, funcionando como un punto individualizado de conciencia. Este sentido de orientación y autodeterminación individual es la característica sobresaliente del hombre. Al mismo tiempo, ninguna persona permanece sola porque cada uno de nosotros está integrado dentro de unidades mayores desde el momento del nacimiento. La vida familiar constituye nuestro primer grupo de experiencia en el cual aprendemos las pautas culturales tales como la religión, la nacionalidad y los grupos de intereses que constituyen facetas, aspectos de nuestro particular modo de ser. Estas diversidades en la manera de ser humana se entrecruzan e interpenetran unas con otras sin que nosotros veamos nada inusual en ello. La humanidad ha creado a lo largo de la historia ricas y variadas civilizaciones en las que actuamos y vivimos. Nuestra actual civilización muestra un creciente anhelo espiritual y una aspiración por alcanzar la altura de la verdadera conducta “humana”, comprendiendo por ella la puesta en práctica de valores más elevados e inclusivos.

La humanidad no sigue un derrotero incierto y sin rumbo, existe un Plan evolutivo. Este Plan ha existido siempre y es parte de un modelo mayor, cósmico. Nuestras civilizaciones son entidades con distintos tiempos de vida, desde su nacimiento hasta su decadencia, y condicionan inevitablemente la existencia del hombre. Las civilizaciones son creadas por los hombres respondiendo, en la medida de sus posibilidades, a las energías superiores siempre influyentes. Hay una vida mucho más abundante que buscamos expresar, a través de las nuestras, en forma progresiva y gradual desarrollando nuestro conocimiento de Dios y nuestro amor por Su creación.

El énfasis material y el evitar lo espiritual han gobernado predominantemente las últimas civilizaciones que emergieron de la humanidad. La percepción, los deseos y los propósitos materiales han guiado nuestro crecimiento. Este enfoque predominó debido a la polarización emocional de la sensibilidad humana, pero lentamente está cambiando debido a una comprensión mental, más cercana a los verdaderos principios de la vida. Nuestro gradual desarrollo mental procede en consonancia con el Plan de evolución.

La mente del hombre es triple:

1º. La mente concreta inferior: halla su expresión a través de las soluciones inteligentes y prácticas a los sucesos del mundo material.

2º. El alma: es el principio medio de la mente, gobernado por el amor.

3º. La mente abstracta superior: comienza gradualmente a formar parte consciente de nuestras vidas y atañe al mundo incorpóreo de las ideas.

El desarrollo material constituye un escalón necesario para el crecimiento de la conciencia, se desarrolló a lo largo de los dos mil quinientos años de la era de Piscis. El desenvolvimiento de los últimos siglos han ejercido una poderosa influencia sobre nosotros pero ahora el peso de nuestros intereses debe descansar en el nacimiento de una nueva civilización a medida que hacemos gradualmente la transición hacia la era de Acuario. Toda nuestra atención y cuidados deben ser dirigidos a tal fin.

Como todas las anteriores, esta nueva civilización conlleva la posibilidad de acercarnos un poco más al Plan de Dios en la Tierra. A través de la energía del alma, el centro espiritual del hombre, este Plan puede hallar su manifestación en una civilización planetaria. Los intereses políticos, educativos, religiosos y económicos, continuarán siendo los elementos constitutivos de nuestra sociedad pero las bases profundas de nuestras vidas serán totalmente transformadas. La conciencia autocentrada será trascendida en la medida que nuestra atención sea modificada para dar lugar a las energías espirituales de Luz, Amor y Voluntad al Bien, en esta nueva civilización.

La humanidad es UNA. Las barreras que existen entre individuos, las divisiones que nosotros hemos erigido entre naciones y grupos; la separatividad que ha plagado las condiciones humanas desde tiempos inmemoriales, se revelarán como construcciones artificiales de nuestra mente concreta. Esto no significa que dejaremos de ser individuos, porque cada uno de nosotros tiene una parte que desempeñar en la elevación de la humanidad. Significa que nuestro sentido individual del yo será cualificado por una conciencia enriquecida y expandida en la totalidad de la humanidad.

¿Cómo se producirá esta transformación masiva en la conciencia?

El núcleo de la nueva civilización ya existe hoy, alimentado y defendido por los pensadores, por aquellos que aman y son miembros de la familia humana, cuyas vidas están dedicadas al servicio del desenvolvimiento del Plan de evolución. Expandir este núcleo y hacerlo visible, es la tarea principal del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo. Para realizar esto ellos se dirigen hacia los hombres y mujeres de buena voluntad de todo el mundo.

Existen millones de hombres y mujeres de buena voluntad y de ellos es el poder de cambiar las formas de vida. Estos hombres y mujeres, trabajan sin buscar notoriedad y constituyen los miembros responsables de nuestras comunidades, ciudades y naciones. Ellos son el alma del mundo y tienen la llave para la solución de los problemas del mismo pues son transmisores y transformadores de energía.

El llamado a todos los hombres y mujeres de buena voluntad para que engendren una actitud positiva hacia el futuro está hecho.

Las actitudes mentales formuladas a medida que el hombre ejercía su voluntad en el control material sobre su entorno son el verdadero legado de la civilización que está culminando. Tales actitudes, liberadas de sus amarras materiales, pueden servir como agentes para fusionar la capacidad mental del hombre para construir creativamente de acuerdo a la visión de un nuevo orden mundial basado en la justicia, la libertad espiritual y las rectas medidas económicas.

La energía de la buena voluntad es evocada espontáneamente por la evocadora expectativa positiva. El reconocimiento, ampliamente difundido, del mal causado por el odio y la agresión, ha hecho posible el surgimiento de una nueva actitud en todo el mundo basada en la buena voluntad.

La energía de la buena voluntad está disponible en abundancia para toda la humanidad, sin embargo es un recurso no totalmente aprovechado aún. La circulación y el estímulo de esta energía en los asuntos humanos a su debido tiempo se imprimirá en la conciencia global de la humanidad.

La opinión pública refleja una creciente respuesta de las grandes masas a la buena voluntad. La buena voluntad puede constituir un producto de dicha opinión pública, sirviendo útilmente en estos tiempos turbulentos y de prueba.

¿Podemos tener una visión de todo esto usando la imaginación creadora?

¿Podemos ser nosotros quienes la presentemos al mundo?

Miles de hombres y mujeres permanecen como radiantes puntos de luz sobre la faz de la tierra. Esta luz irradia desde su corazón y esta radiación ilumina el camino hacia el mundo que viene. Es a través de la expresión iluminada de la buena voluntad que se abre el camino para que transitemos desde una civilización a otra.

El Valor de la Responsabilidad Individual

En esta época mundial de transición hacia nuevos significados vitales, el destino de los hombres y las naciones está determinado por los valores que gobiernan sus decisiones. Uno de tales valores es el de la responsabilidad individual.

Existen hoy en todas partes y detrás de la escena, hombres y mujeres de buena voluntad trabajando para el bien común de la humanidad. Ellos pueden encontrarse en todas las razas y clases sociales y en todas las ideologías.

Como un gran llamado de atención sus esfuerzos silenciosos para servir al bien común proclaman la unidad de la humanidad, la unidad de la aspiración de los hombres hacia el bien, la verdad y la belleza. Se reconocen en las palabras de Confucio: "debajo de cielo una sola familia". Ellos son ciudadanos de la humanidad Una y están de acuerdo con Sócrates cuando dijo: "cuando te pregunten de qué país eres, nunca contestes Soy ateniense, o Soy corintio, sino di: Soy ciudadano del mundo".

Hoy en día, millones de seres, miembros de la humanidad Una, están trabajando para reconstruir el templo de la vida del hombre, para reconstruir la forma de vida de la humanidad, edificar la nueva civilización sobre los cimientos de la antigua y reorganizar la estructura de pensamiento, la política mundial, más la redistribución de los recursos del mundo.

No son meros idealistas, son hombres y mujeres de buena voluntad que reconocen el valor de la iniciativa y la creatividad individual práctica. Ellos reconocen que un nuevo orden mundial puede ser y será realizado "por manos humanas". Sobre todo han aceptado la responsabilidad personal por el bien de la totalidad.

El valor de la responsabilidad individual puede inspirar la decisión y la acción.

El Símbolo de la Nueva Era

Este símbolo indica alguna de las fuerzas significativas y factores profundos que están ahora acrecentándose, produciendo efectos según avanza la nueva era.

(por Foster Bailey)

El símbolo está colocado en un ilimitado campo azul, que significa la esfera de la expresión de vida de nuestro Logos Solar, que cómo se ha dicho es un Logos de Segundo Rayo, representado por el color azul profundo. La potencia y calidad de su penetrante vida mantiene y condiciona Todo dentro del sistema solar, incluyendo la vida y el destino de nuestro Logos Planetario, Sanat Kumara. Es el factor más potente que nosotros somos capaces de tocar mentalmente.

El disco dorado, frente al que aparecen el triángulo y la estrella simboliza todo lo que contiene oculto de nuestra vida en este planeta. Sanat Kumara se manifiesta a través de ello. Podemos verlo, siendo conscientes de su realidad. Se habla de él en uno de los mántrams más antiguos, el Gayatri:

“Revélanos el rostro del verdadero Sol Espiritual,
Oculto por un disco de luz dorada,
Para que conozcamos la verdad”

Detrás del símbolo completo, extendiéndose, más allá, fuera del disco de luz dorada emerge la Cruz Cósmica, la que se encuentra en la conciencia de los Grandes en ese Sol distante, Sirio. Esta Cruz Cósmica es el origen de toda la simbología de la Cruz, según se ha comprendido y usado, habitualmente, por la Humanidad a través de los tiempos.

Según continúa la evolución, las potencias espirituales menguan y fluyen. En la naciente Era están disponibles para Sanat Kumara ciertas fuerzas que no lo estuvieron en otros tiempos. Esto es sin limitación, porque Él ha conseguido una expansión de la Conciencia Solar o bien, podemos expresarlo como “tomado una iniciación”.

Algunas de estas fuerzas están disponibles, parcialmente, en la cámara del consejo de Shamballa y desde allí guiado a la Jerarquía por el Cristo. Nuestro símbolo toca sólo unas cuantas de estas nuevas potencias e incluye una mezcla armonizadora de ambos, la era antigua y la nueva. La tarea del Cristo en esta era es el perfeccionamiento de esta mezcla. Se debe conseguir una armonía que sea apropiada para la condición de la humanidad como es ahora.

El triángulo superpuesto sobre el disco es amarillo, porque es el color de Buddhi. Las así llamadas funciones de la Jerarquía en el plano búdico, y las potencias de este triángulo hacen su entrada en nuestra vida planetaria.

Este triángulo está formado por tres grandes entidades extraplanetarias que están, ahora ayudando al Plan para el planeta y, especialmente, están detrás del Cristo para ayudarle en su trabajo en favor de la Humanidad. Por tanto, los valores que ellos llevan, nos alcanzan primeramente a través de Él. Su influencia en la conciencia humana es de poderosa trascendencia. Como usa Él esa potencia está por encima de nosotros, y seremos constructivos si respondemos al Cristo.

Uno de estos Tres Grandes Seres nos es conocido como el señor Buda. Este, sin embargo, limita nuestra comprensión demasiado lejos. Su trabajo como fundador de lo que ha llegado a ser la religión Budista, está completamente transcendida. Él, como el Señor del Mundo mismo, ha conseguido una expansión de conciencia, siendo Él ahora una potencia extraplanetaria. Él aporta una sabiduría equilibrada, especialmente adaptada a la necesidad humana. Es el más cercano al Cristo. Él está a la derecha del Cristo, representado, por tanto, en el vértice inferior derecho del triángulo.

En el punto inferior izquierdo, está situada la gran Entidad que encauza la potencia del Equilibrio Solar, nuevamente, disponible ahora para Sanat Kumara. El Maestro Djwhal Khul lo define como el Espíritu del Equilibrio. Y también como “el Espíritu de la Paz, la Paz que sobrepasa toda comprensión”. El agente activo de la paz es la Buena Voluntad, que encuentra la última expresión en la familia humana en cómo establecer Correctas Relaciones Humanas. Las Correctas Relaciones Humanas son el objetivo práctico de la venida de Cristo en la Nueva Era.

En el punto superior, de este nuevo y único triángulo, está situado el Avatar de Síntesis, cuya directa influencia se identifica, ahora, en la conciencia humana en tendiendo a emerger. Es la más potente de las tres, en relación con la conciencia de la masa de las personas de ésta época. Su penetrante influen
cia apresura la realización por la humanidad que, de hecho, vivimos en un mundo en el que la humanidad una tiene un destino común.

Tal, brevemente, indica una pequeña parte del significado del nuevo triángulo que ahora está situado detrás del Cristo para ayudar en este trabajo.

Superpuesto, encima del triángulo, a las fuerzas de la Nueva Era está la estrella de cinco puntas del Cristo. Esta estrella ha sido el vehículo de la influencia en la familia humana durante toda la Era de Piscis. Ha sido, y es todavía, de prodigiosa potencia. La estrella es azul porque representa, con mucho, la cualidad solar a la que debe responder la humanidad.

La Humanidad hoy, como conciencia masiva es, en gran parte, el producto de las presiones de la era de Piscis. Aunque estamos ya entrando en la era de Acuario, los ritmos establecidos de la era anterior aún dominan en el conjunto de la humanidad. Abandonar lo antiguo y extinguir todo para la nueva, la automática e inevitable rebelión de los sonidos del hombre al que todos nosotros crucificamos. Lo antiguo y lo nuevo deben fusionarse. El problema no es una lucha para matar lo viejo, sino un prudente y correcto tiempo de infiltración de lo nuevo, en la hirviente caldera de nuestros tiempos.

Nuestro símbolo, por tanto, mezcla las dos eras y dibuja, correctamente, el trabajo del Cristo hoy y las fuerzas que El debe manejar. El punto en el centro es el sitio donde permanece el Cristo. Es el centro de la estrella, el centro del triángulo, y el centro del disco de luz dorada.

Desde ese centro Él trabaja y, conforme Él trabaja, la cruz de la Nueva Era emerge. Esta es una cruz de brazos iguales, reflejando el arquetipo cósmico, la cual llegará a ser, por derecho propio, la cruz de la Humanidad en los días venideros.

Simboliza la vida de equilibrio, de las Correctas Relaciones con Dios a través de la aspiración y las Correctas Relaciones con el hombre a través del servicio y el compartir. Eventualmente, viviremos y conoceremos por el hecho de que nada, actualmente, pertenece al hombre individual.

Focalizando la atención en este centro de potencia de nuestro símbolo, llega la iluminación. La concentración en este punto, donde permanece el Cristo, revela el campo entero; esto de acuerdo con nuestro status espiritual individual.

Anteproyecto del Plan

El mundo externo de los eventos y circunstancias es el producto de las energías disponibles y predominantes que circulan en el cuerpo etérico planetario en cualquier determinado momento de la historia mundial. Hasta hace poco la gran masa humana ha respondido principalmente a la energía de los impulsos emocionales. Los que respondieron a la energía mental y a los diseños mentales eran relativamente muy pocos y esporádicos. Pero esta situación ha cambiado rápidamente en el siglo XX. Como resultado de los modernos sistemas educativos, millones de personas han desarrollado y están desarrollando el poder de pensar y de manejar la energía del pensamiento. Hoy son suficientemente numerosos como para formar un grupo mundial, aquellos que pueden hacer contacto y registrar esos impulsos y diseños mentales que contienen la simiente de las futuras culturas y civilización mundiales, y provienen de la Mente Universal.

Se dice que “lo que hoy acontece en el mundo es la acción de las ideas” y eso podemos verlo ahora con claridad. Los que tienen un concepto formado sobre el poder del pensamiento y del efecto que producen las corrientes de energía mental que fluyen de una mente, enfrentan una situación de gran oportunidad y responsabilidad. Los pensamientos son energía, y la energía sigue al pensamiento. Tal la base del proceso en el plano mental. Si un solo hombre que piensa sobre la verdad, puede cambiar la atmósfera mental de su medio ambiente, también los pensamientos egoístas, sin control y destructivos, emponzoñan la atmósfera mental. Nuestros pensamientos son mucho más poderosos de lo que comúnmente creemos, de allí la necesidad de emplear ese poder en forma creadora y constructiva.

El Universo es una expresión del Plan y Propósito de Dios. No es un “fortuito conglomerado de átomos”, sino el desarrollo de un gran diseño o canon.

El hombre llega a convertirse en un colaborador consciente del Plan Divino cuando va siendo más consciente de la necesidad de hacer circular los positivos y constructivos tipos de energía. Comienza a reconocer más vívidamente la realidad del mundo mental, y a trabajar más conscientemente, a fin de registrar y responder a esas ideas y principios fundamentales que tratan de expresarse en el mundo y constituyen en la actualidad el anteproyecto del Plan. Además, comienza a reconocer la existencia de quienes podrían denominarse “Custodios del Plan” -La Jerarquía Espiritual- cuya tarea consiste en preparar el anteproyecto del Plan para que la humanidad lo utilice y desarrolle. Reconoce y se une el proceso universal creador, en el cual participan la Jerarquía espiritual y todos los pensamientos creadores que trabajan inspirados por los móviles de amor y de servicio.

Todos pueden colaborar en el trabajo de “pensar (a fondo) sobre el Plan para traerlo a la expresión”. Los objetivos finales del Plan consiste en lograr que la Luz ilumine las mentes de los hombres, que el amor rija todas las relaciones y que la voluntad de Dios dirija los asuntos humanos. Colabora con el Plan todo aquel que trata de amar y servir a sus semejantes. Todo el que conoce el poder del pensamiento y puede comenzar a trabajar con la energía del pensamiento en el plano mental es posible que desempeñe un papel creador adicional.
 

Objetivos del Plan

Una de las primeras cosas que debe captarse cuando se considera el valor de emplear en forma creadora la mente, es que existe un Plan para la humanidad, el cual ha existido siempre. Se ha llevado a cabo a través del desarrollo evolutivo de épocas pasadas y también mediante el impulso especial proporcionado de vez en cuando por los grandes intuitivos e instructores de la raza. En la actualidad existe un número suficiente de hombres y mujeres en el mundo, adecuadamente evolucionados, de manera que pueden hacer contacto con el Plan y trabajar en conexión con él. Por medio del trabajo creador de la mente, los hombres y mujeres de todas partes pueden ayudar a expresar externamente este Plan divino para la humanidad.

Algunos de los principales objetivos del Plan para la humanidad están detallados a continuación:

  • Producir una síntesis subjetiva en la humanidad.
  • Despertar en amplia escala la Luz de los seres humanos.
  • El establecimiento de una gran estación de Luz que ilumine los pensamientos humanos.
  • Poner fin a la era de la separatividad.

El resultado de todo ello será:

  • La formación de unidades grupales unidas por una idea común lo cual viene produciéndose desde el siglo XV.
  • La formación de una humanidad caracterizada por tres cosas:
  1. Un sistema de intercomunicación e interrelación. Radio, teléfono, televisión, viajes, telepatía.
  2. Un sentido de responsabilidad mutua. Logro de la Buena Voluntad.
  3. Reconocimiento de la omnipresencia. La Vida Una.

Hay más aspectos del Plan y otros objetivos importantes, pero ningún aspecto del Plan puede establecerse dentro de la humanidad, excepto por medio del empleo creador de la mente.

Sólo ahora comenzamos a comprender el poder del pensamiento y la energía que puede aplicar el pensador. Mediante el pensamiento creador, la percepción espiritual y la correcta interpretación ayudará a establece el Reino de Dios en la Tierra.

La Realización del Plan

El desarrollo del Plan ha involucrado la formación y significados de unidades grupales, y la aparición de grupos de trabajadores y pensadores que, por medio de sus trabajos y actividades han gobernado y moldeado ampliamente nuestro mundo durante los últimos tres o cuatro siglos pasados. Nos hallamos por lo tanto, ante la inauguración de grupos definidos y específicos que poseen lineamientos claramente definidos; cada uno de estos grupos representa alguna forma particular de la verdad y algún aspecto del conocimiento de la realidad. Se clasifican generalmente en siete grupos principales:

  • CULTURALES
  • POLÍTICOS
  • RELIGIOSOS
  • CIENTÍFICOS
  • FILOSÓFICOS
  • PSICOLÓGICOS
  • FINANCIEROS

Es de gran importancia que el trabajo de estos siete grupos de pensadores sea reconocido como parte del programa jerárquico, cuyo propósito es producir un clima determinado para poder establecer algunas condiciones previas que pueda jugar un papel bien definido en la tarea de la evolución mundial de la humanidad.

En el pasado surgieron pequeños grupos de hombres que desempeñaron su parte en la formación de grupos y desaparecieron, sin darse cuenta, por lo general, de su síntesis inherente y de sus colaboradores; pero echando una mirada retrospectiva e inteligente a través de la historia, se destaca el trabajo que hicieron por la raza y su contribución al importante progreso de la familia humana.

Podrían darse los nombres de cualquier grupo, pero esto no tiene importancia Lo que interesa es el grupo y su trabajo interrelacionado. En el grupo cultural vemos surgir los poetas de la era Isabelina en Inglaterra y los músicos de Alemania durante la era Victoriana. Encontramos también grupos de artistas que fundaron famosas escuelas que son la gloria de Europa.

Dos grupos famosos, uno cultural y el otro político desempeñaron también su parte: uno produciendo el Renacimiento y el otro fue la causa de la Revolución Francesa. Los efectos de su obra todavía se pueden sentir. Por ejemplo, el movimiento Humanista moderno que comenzó en el Renacimiento tuvo importancia en el pasado y continúa en el presente la búsqueda de lo adquirido originalmente por el hombre en las tendencias primitivas.

La rebelión y la determinación de luchar por los derechos divinos del hombre, encuentran su primer ímpetu e influencia iniciadoras en la Revolución Francesa. La rebelión, la formación de partidos políticos, la lucha de clases y la división de todos los países en grupos políticos combatientes, aunque siempre en forma esporádica, se ha tornado de carácter universal durante los últimos doscientos años.

Los hombres han progresado y han aprendido cómo se debe pensar y aunque piensen en forma errónea e inicien experimentos desastrosos, los resultados finales son inevitables y buenos. Los inconvenientes accidentales, las depresiones pasajeras, la guerra y la mortandad, las penurias y el vicio, pueden conducir a los irreflexivos a un completo pesimismo. Pero quienes conocen y sienten la guía interna de la Jerarquía de Conocedores, saben que el corazón de la humanidad es sano y que del caos presente (quizás en gran medida gracias a él) surgirán aquellas personas capaces y adecuadas para enfrentar la situación y la tarea de unificación y síntesis. Ha llegado el momento en que aquello que está separado puede ser unido y el todo puede unificarse nuevamente en una perfección prístina.

Los grupos religiosos han sido también muy numerosos - tantos que no pueden ser enumerados. Como los grupos de los místicos Católicos, los protestantes Luteranos, Calvinistas, Metodistas, los Padres Peregrinos, los Hugonotes y los Moravios y miles de sectas religiosas modernas de todos los países. Todos ellos han cumplido con su propósito y han llevado a los hombres casi a la rebeldía, apartándolos de cualquier ulterior obediencia a la autoridad. Han impulsado a los hombres a pensar por sí mismos, por la fuerza de su extraordinaria tarea. Han sido los representantes de la libertad personal y del derecho individual de saber. Los hombres están reconociendo ahora que todas las formulaciones de la verdad y de la fe son solamente parciales en tiempo y en espacio, y están temporariamente ajustadas a los temperamentos y condiciones de la era y de la raza. Aquellos que se acercan más a la verdad, sin embargo, se dan cuenta que otros acercamientos, otras formas de expresión, de terminologías y otras maneras de definir a la Deidad pueden ser igualmente correctas, constituyendo en sí mismas aspectos de la verdad mayores y más vastos que lo que puede captar y expresar el hombre con su preparación actual.

Han surgido grupos de investigadores científicos, que trabajan con las fuerzas y energías que constituyen la Vida divina, que van de lo externo a lo interno demostrando al hombre su unidad esencial con toda la creación, y su relación intrínseca y vital con todas las formas de la vida. Los trabajadores en el orden científico han desarrollado, por medio de la evolución de sus ideas, una tendencia constante hacia la libertad de pensamiento que posibilitará a la humanidad la construcción fiel de pensamientos que subyacen en la estructura interna del mundo de acuerdo a las grandes normas. Es interesante hacer notar que en el grupo científico, la unidad subyacente es particularmente notable, pues sus miembros están singularmente libres de todo sectarismo y competencia egoísta.

Los últimos tres grupos, filosófico, psicológico y financiero, surgieron de manera definida en los tiempos modernos. Su tarea es muy diferente de la de los demás grupos.

Por su orden de aparición son: los grupos de filósofos, psicólogos y hombres de negocios.

Si bien siempre hemos tenido filósofos entre nosotros, en su mayor parte han constituido unidades aisladas que fundaron escuelas caracterizadas por su espíritu de partidismo y de separatividad. Hoy en día no hay figuras descollantes, como sucedía en el pasado, sino grupos que representan determinadas ideas. Por medio de su trabajo, el instrumento sensible del hombre, con las tres grandes características de instinto, intelecto e intuición, es conducido a un estado de coordinación inteligente. El instinto relaciona al hombre con el mundo animal; el intelecto lo relaciona con sus semejantes; en tanto que la intuición le revela el mundo de los valores espirituales. Estas tres características constituyen la materia de la investigación filosófica, pues el tema de los filósofos comprende la naturaleza de la realidad y los medios de adquirir el conocimiento.

Los dos grupos más modernos son: el de los psicólogos que trabajan bajo la admonición délfica: “Hombre, conócete a ti mismo” y el de los financieros, que son los custodios de los medios con los cuales el hombre puede vivir en el plano físico. Necesariamente y a pesar de aparentes divergencias y diferencias, estos dos grupos son más sintéticos en sus bases que cualquiera de los otros. El grupo psicológico se ocupa del género humano, de la variedad de tipos humanos, del proceso que interviene en los impulsos y características del hombre, del propósito - aparente u oculto - de su ser.

El grupo financiero controla y ordena los medios por los cuales existe el hombre, controla todo lo que puede convertirse en energía y rige todos los medios de comunicación, comercio e intercambio. Sus representantes controlan la multiplicidad de objetos que el hombre moderno considera como esenciales para su forma de vivir. El dinero es energía vital exteriorizada y esta forma de energía está bajo la dirección del grupo financiero. La tarea de este grupo está planeada y guiada de manera muy definida, y está produciendo sobre la tierra efectos de una amplitud extraordinaria.

Durante los últimos cuatro siglos estos grupos han desempeñado su papel, realizando un servicio extremadamente importante. Los resultados logrados han alcanzado la etapa en que son efectivos internacionalmente. Mediante sus actividades tenemos ahora una humanidad en íntima relación, aunque no unificada; una humanidad caracterizada por:

1. Una sorprendente interrelación e intercomunicación, de la que la radio, la televisión, la prensa, el transporte moderno, el teléfono y el telégrafo, son los sirvientes.

2. Una actividad filantrópica ampliamente difundida y el acrecentamiento del sentido de responsabilidad por el prójimo, algo totalmente desconocido en el año 1500. Los movimientos tales como la Cruz Roja, fundaciones educacionales, hospitales y las actuales medidas de ayuda económica que se toman en todos los países, son sus manifestaciones visibles.

3. Una división de la totalidad de la familia humana, consciente o inconscientemente, en dos grupos básicos. Primero, los que sostienen el antiguo estado de cosas y son reaccionarios y separatistas. Segundo, los que tienen la visión de un mundo unificado, en el que el amor a Dios significa el amor al prójimo y en el que los motivos subyacentes en todas las actividades religiosas, políticas y educacionales, se caracterizan por una conciencia - mundial y por el bienestar del todo y no de la parte.

Anteriormente fue necesario seleccionar entre las masas originales de los hombres grupos de trabajadores empeñados en diversas especialidades para confiarles la tarea de elevar a la humanidad y expandir la conciencia humana. De entre todos estos grupos se ha seleccionado actualmente un grupo, el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo, que está formado por hombres de todas las razas, tipos y tendencias. Desde el año 1932 este grupo ha pasado por un período preliminar hasta poder surgir a la conciencia pública. Esto se ha efectuado por la continua información de nuevos ideales y el constante énfasis puesto en la unidad esencial de toda la humanidad. Una nota uniforme e inclusiva ha sido emitida por sus miembros; no ha habido trabajo acelerado ni acción precipitada de ninguna naturaleza. El crecimiento del grupo y de sus ideas ha sido lento pero seguro. El desafío al mundo de este grupo consiste en que abandonemos todos los antagonismos y antipatías, todos los odios y diferencias raciales y tratemos de vivir en términos de una familia, de una vida y de una humanidad.